2012: REPASO A UN AÑO DE CINE

Entre el estreno de “El Hobbit: Un Viaje Inesperado“, primera entrega de la nueva trilogía de Peter Jackson ambientada en la Tierra Media imaginada por J.R.R. Tolkien y su secuela, “La Desolación de Samug” el 13 de diciembre de 2013, media un año entero de cine que intentará superar las extraordinarias cifras con las que el box office americano ha cerrado el 2012. Lo intentará tirando de franquicias, apostando sobre seguro con nuevas adaptaciones de best sellers e hinchando sus clásicos más recientes al 3D.  “Un Viaje Inesperado” ha supuesto el último gran éxito del 2012, poniendo fin a un año muy difícil a nivel nacional pero con una serie de títulos clave que han supuesto el verdadero motor, a un lado y otro del océano. Si en España las históricas cifras recaudadas por “Lo Imposible” de Juan Antonio Bayona han maquillado unos resultados que de otra forma serían mediocres, en Estados Unidos ha sido el motor de “Los Vengadores, de Marvel” el que ha insuflado energía a una taquilla dominada por las secuelas.

Lo Imposible lo hace posible

Pocos podrían haber sido capaces de vaticinar que una película como “Lo Imposible” batiría todos los records de taquilla, superando a “Titanic” y quedando a un paso de “Avatar“, ambas de James Cameron. Las causas de semejante tsunami de millones la tenemos que rastrear en una impecable campaña promocional por parte del grupo de comunicación Mediaset que la convirtió en un auténtico acontecimiento social arrastrando a las salas a millones de personas, incluso a aquellas que hacía años que no pisaban una. Sus más de cuarenta millones de euros recaudados sólo en suelo nacional son una cima histórica y de alguna manera maquilla unos resultados donde la recaudación del film de Bayona supone el 38% del total. La situación económica, la subida del IVA en el último trimestre del año y la escasez de ventanas y de promoción ha obligado a los creadores a buscar alternativas a la producción y la exhibición tradicional. El estreno de “Carmina o revienta” de Paco León simultáneamente en cines, soporte DVD y en VOD supuso el primer paso de un camino todavía por construir donde todavía debe definirse lo que es o no rentable. El esfuerzo de producción y promoción de los autores de “El Mundo es Nuestro” es otro de los ejemplos de las nuevas vías que el cine español está abriendo. La cinta de Alfonso Sánchez, financiada en parte gracias a una iniciativa de crowfunding y sin subvenciones, se ganó el apoyo de la crítica más progresista y consiguió mantenerse durante meses en cartel. Otras dos cintas se sumaron a la locomotora de las cifras nacionales: la cinta de animación “Las aventuras de Tadeo Jones” de Enrique Gato y el melodrama adolescente “Tengo ganas de ti” con la estrella mediática Mario Casas. Una vez más, la promoción ejercida desde los canales de comunicación de Mediaset y el grupo Planeta las hicieron muy visibles para el espectador menos acostumbrado convirtiéndolas en dos éxitos enormes que unidos al de “Lo Imposible” han hecho posible que este 2012 ofrezca el mayor dato de los últimos 27 años. La otra cara de la moneda son la larga lista de títulos que han fracasado, bien por su escasa visibilidad (“El sexo de los ángeles” de Xavier Villaverde), bien porque no llegaron a convencer (“Luces Rojas” de Rodrigo Cortés), porque no había por donde pillarlas (“Holmes & Watson: Madrid Days” de Jose Luis Garci) o porque simplemente nadie se enteró de su estreno (“Miel de Naranjas” de Imanol Uribe). Sorpresas, pocas pero importantes. El éxito de un producto tan a contracorriente y radical como “Blancanieves” de Pablo Berger, “El Artista y la modelo” la nueva de Fernando Trueba o el potente policiaco “Grupo 7” de Alberto Rodríguez. La mejor película española del año sin embargo, ni tan quisiera se llegó a estrenar en cines: “Diamond Flash” de Carlos Vermut, fascinante sangría de géneros y otras idas de olla, tan evocadora como provocativa.

Crash! Boom! Bang! Año histórico en el box office americano

Mientras las primeras grandes ofertas de las majors americanas como “John Carter de Marte“, “Battleship” o “Ira de Titanes” empezaban la temporada de verano haciendo aguas, a principios de Mayo el estreno de “Los Vengadores, de Marvel” hizo respirar a analistas e inversores que se recrearon en las enormes cifras que la cinta de Joss Whedon empezaba a manejar. Siete meses después, su recaudación mundial es de 1511 millones de dólares, la tercera más alta de la Historia. La Disney supo colocar su producto en todas las miras posibles, atrayendo a un variado grupo de espectadores, siendo el público familiar su principal motor. Alejado de la sombría moda que instauró “El caballero oscuro” de Cristopher Nolan, el estreno de “Los vengadores, de Marvel” y en cierta medida el reboot “The Amazing Spider-Man” posicionaron el género hacia un estilo más blandi-blue, apto para todos los públicos con más o menos supervisión. Colorista, sin llegar al nivel de horterismo de los Batman de Joel Schumacher, la película de Whedon es un impactante pastiche con grandes secuencias de acción que esquivan la violencia física y verbal con un afinado sentido del humor, pasaporte definitivo para ganarse el afecto de todas las audiencias. Mucho menos inspirada que su antecesora, “El caballero oscuro, La Leyenda renace” perdió al público familiar con el atentado en unos cines de Denver la noche de su estreno aunque sus cifras finales no pueden tildarse de decepcionantes (a nivel internacional superó la taquilla del segundo capítulo). Parodia de sí misma, este tercer capítulo enfatizó su tono sombrío y su discurso social hasta obviarlo, ganándose el rechazo de la crítica más exigente y el olvido casi absoluto en la temporada de premios. Durante el 2011 hasta treinta películas superaron la barrera psicológica de los 100 millones de recaudación. Durante el 2012 esa cifra se ha reducido hasta los 26, síntoma de la creciente concentración de éxitos en torno a una serie de títulos punteros, productos de franquicias o seriales literarios. Los éxitos del capítulo final de la saga  de vampiros y hombres lobos adolescentes, “Amanecer, Parte 2” y el capítulo inicial de “Los Juegos del Hambre“, suerte de imposible parábola futurista teeneger dirigida por Gary Ross garantizan la continuidad de este tipo de películas-acontecimiento para su fan base. Más sorprendente resulta el impresionante éxito de “Skyfall“, la nueva entrega de la saga de James Bond, tercera con el rostro de Daniel Craig y primera que cuenta con un director de peso, como Sam Mendes. La mirada adulta con la que Mendes disecciona el universo de Bond, en su 50 aniversario como icono cinematográfico, no sólo se ha saldado con más de 1000 millones de dólares de recaudación, batiendo todos los records de la saga, si no que además ha conseguido críticas entusiastas y tiene a su alcance las próximas nominaciones a los Oscars.

Y el Oscar es para…

los-miserables

En el mes de diciembre se concentran las principales apuestas de las productoras de cara a la temporada de premios. Hablamos en este caso no ya tanto de recaudaciones como puntuaciones, ese burdo intento por parte de la crítica más y menos seria por catalogar una película. Cinco estrellas, ocho puntos, una media en Meta Critic del 80%. “Lincoln” de Steven Spielberg, abrió el fuego en noviembre, justo después de las presidenciales en Estados Unidos. Hoy continúa en cartel, entre las diez películas mas vistas de la Navidad y con una taquilla de 140 millones de dólares. Tampoco tienen porqué estar reñidos Oscars y dólares. Al menos antes, no lo estaba. “Los Miserables” es el ejemplo perfecto de lo que el público americano y los Oscars entienden por lo que debe ser una “buena y oscarizable película”. Estrellas, vestuario de época, épica y música. La adaptación del musical del West End londinense por el insípido realizador de “El Discurso del rey”, ganadora de cuatro premios de la Academia hace tan solo un par de años, está cumpliendo en la taquilla a pesar del handicap que supone la casi total ausencia de diálogos, pero no tanto entre la crítica dividida a muerte ante su forma y contenido. “Django Unchained“, nuevo trabajo de Quentin Tarantino fusilando en esta ocasión el género del spaghetti western supone un curioso contrapunto a la academicista visión de Spielberg sobre el tema de la esclavitud, aunque ambas podrían confeccionar un más que interesante programa doble. “Zero Dark Thirty” de Kathyrn Bigelow, “Promise Land” de Gus Van Sant, “Silver Linnings Playbook” de David O. Russell, “Flight” de Robert Zemeckis o “Hitchcock” con Anthony Hopkins caracterizado chanantemente como el mítico director británico son otros de los estrenos que quieren reconocimiento.

Estos son sólo algunos de los momentos cinematográficos que han marcado el 2012. Un año que acaba con una extraña sensación de deja vú. Hollywood parece haberse convertido en una franquicia de sí mismo, repitiendo los mismos productos año tras año. Esperemos que Paul Thomas Anderson, Michael Haneke, Kim Ki Duk, Takeshi Mikeei, Christian Mugi, David Cronenberg, Leos Carax, François Ozon, Terence Davis, Carlos Vermut o incluso Terrence Malik, nos salven de todo lo visto y lo que nos queda por ver.

 

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Francisco Martínez

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