OSCARS 2012: MEJOR ACTRIZ

Nada más y nada menos que 29 años lleva Meryl Streep esperando el tercer Óscar de su carrera. La agresiva campana promocional de Harry Weinstein por conseguirlo ha dominado una precampaña en la que ha sacrificado a otra de sus nominadas, Michelle Williams pero que se ha encontrado con una importante china en el tacón: Viola Davis. Las tres tienen en común una cosa: las películas por las que han sido nominadas son mediocres ejercicios melodramáticos al servicio de sus intérpretes, único aliciente para mantener la atención. Algo parecido le pasa a Glenn Close, que compite en su sexta nominación por “Albert Noobs”, un melodrama muy inferior confeccionado a la medida de sus ansias por el Oscar. Entre tanto, sólo la impresionante interpretación de Rooney Maara en la floja “Los hombres que no amaban a las mujeres” sobresale con un papel con la fuerza y la entidad suficiente como para perdurar. Las nominadas son:

GLENN CLOSE por “Albert Noobs

A FAVOR: La deuda histórica que la Academia tiene con Gleen Close desde que Jodie Foster le birlara el Oscar que sin duda merecía por su intensa interpretación en “Las Amistades peligrosas” allá por 1989. Desde entonces no se ha vuelto a pasear por la alfombra roja. En “Albert Noobs” no sólo interpreta con taciturna maestría a una mujer encerrada en el traje de un hombre, sino que también ha producido, escrito y hasta compuesto el tema principal de una película confeccionada a la altura de su impresionante talento.

EN CONTRA: Aunque la Academia tiene cierta tendencia a saldar sus deudas con las grandes estrellas premiando sus actuaciones más insulsas y menos memorables (Al Pacino y Jeff Bridges vienen a mi memoria), Close es incapaz de conectar sentimentalmente con una audiencia que sí se emociona con Viola Davis, Michelle Williams o incluso con Meryl Streep dando vida a Margaret Thatcher. La máscara del personaje le coarta la expresión, confiriéndole el aspecto de una máscara sin alma. A todo esto, la película es malísima, lo cual dificulta las cosas.

VIOLA DAVIS por “Criadas y Señoras (The Help)

A FAVOR: La deuda histórica y perenne que la Academia tiene con el gremio de intérpretes afroamericanos. En 84 años de historia, los Oscars únicamente han premiado a una actriz de color: Halle Berry y todos parecen haberse puesto de acuerdo en que, a pesar de que Viola no es precisamente una chica Bond, sea la siguiente. Su papel conecta de una forma muy emocional con el espectador. La Academia preferirá premiar una actuación como la de Davis (mensaje racial y de concordia incluido) antes que premiar a uno tan desagradable como Thatcher, por muy bien que le siente a Meryl Streep las perlas.

EN CONTRA: La película se ha visto muy descolgada de las nominaciones principales, pasando de ser una de las favoritas a quedar relegada a los apartados de interpretación. El absoluto favoritismo de Octavia Spencer en la categoría de Mejor Actriz Secundaria puede redirigir los votos de Davis hacia una Meryl Streep necesitada de reconocimiento. A pesar del SAG, no consiguió el Globo de Oro ni el BAFTA (ambos fueron para Streep) y la crítica tampoco se ha rendido a sus pies. Hacer frente a dos leyendas: Streep y Marylin Monroe reencarnada en el cuerpo de Michelle Williams tampoco ayuda.

ROONEY MARA por “Los Hombres que no Amaban a las Mujeres

A FAVOR: La suya es la actuación revelación de un año cargado de interpretaciones mediocres. La dureza de su personaje contrasta con la fragilidad de Mara, provocando los mejores momentos dramáticos de una película sin concesiones que hace olvidar el referente sueco. Mara se entrega en cuerpo y alma y sufre una espectacular transformación que sin duda llamará la atención de los académicos más recelosos. La suya es la interpretación con más fuerza del quinteto nominado y la única sustentada por una gran película detrás, trrasciendo del vehículo de lucimiento estelar de Streep o Williams.

EN CONTRA: La película no ha sido nominada en la categoría principal y muchas de sus imágenes, salpicadas de una violencia física y verbal inaudita en una producción comercial americana, alejarán al académico conservador. La media de edad de los votantes hace pensar que serán incapaces de digerir una actuación como la de Mara cuando tienen oportunidad de premiar otros perfiles más amables y reconciliadores como el de Davis o sobre todo, Williams. El que la película sea un remake, aunque de una película poco conocida, también resta posibilidades. La sombra de Naomi Rapace, que no fue nominada por el mismo papel, hace pensar que lo Mara lo tendrá difícil. Ni fue nominada por sus compañeros al SAG.

MERYL STREEP por “La Dama de Hierro

A FAVOR: Reconocida como la mejor actriz de los últimos treinta años, admirada por generaciones de actrices que han crecido bajo sus enseñanzas y nominada en 17 ocasiones (de las que únicamente ha transformado en 2 oscars), todos los medios se empeñan en señalar la deuda pendiente que la Academia tiene con la mejor actriz de nuestro tiempo. Quizás no sea así y no haya tal deuda, pero la campaña publicitaria de los Weinstein no lo comparte, recalcando los 29 años que separan el Oscar que consiguió por “La decisión de Sophie” (la que probablemente sea una de las mejores interpretaciónes de una actriz americana en toda la historia) de su nueva nominación dando vida a un personaje de controvertido calado social como Margaret Thatcher. Ha conseguido el reconocimiento de los medios más prestigiosos, el Globo de oro y el BAFTA.

EN CONTRA: Y sin embargo, a pesar de todos los reconocimientos, no es la favorita. El elemento afroamericano ha encumbrado a su protegida, Viola Davis, como front runner de una carrera que se prevé de lo más interesante. Streep aceptará de buena gana una derrota si es Davis quien le arrebata su tercer Oscar. Interpretar a uno de los personajes más odiados de la reciente historia política no se lo pondrá fácil, a pesar de abordarlo desde el maquillaje y la senectud. Tampoco ayuda la endeble calidad de una película que como en el caso de Glenn Close, parece concebida a la altura de las necesidades de una nueva estatuilla.

MICHELLE WILLIAMS por “Mi semana con Marylin

A FAVOR: Consigue su tercera nominación en menos de seis años por interpretar al mayor icono cinematográfico de todos los tiempos, Marylin Monroe. Lo primero evidencia que la Academia es sensible a los talentos de Williams, lo segundo se asegura los votos de la rama más nostálgica la Academia en un año saturado de referencias cinéfilas al pasado dorado y glorioso del cine. Williams escapa al concepto de chapa y pintura y confecciona un personaje, que desligado de su referente, se antoja tan frágil como fascinante. Que haya sido capaz de enfrentarse a un mito de la altura de Monroe y encima haya conseguido el aplauso mayoritario de la crítica, además de un Globo de Oro y el Independent Spirit es síntoma de que ha sabido atrapar de alguna manera la capacidad de seducción de su personaje.

EN CONTRA: La productora detrás de la campaña por su nominación, la Weinstein, la ha dejado algo descolgada de la carrera por el Oscar, en favor de Meryl Streep, a pesar de haber llegado a la nominación como la actriz más galardonada del año. Muchos no serán capaces de perdonar que se haya atrevido con una figura icono ya de la historia del cine como es Marylin Monroe. Su interpretación es lo único que destaca en una película algo acartonada y poco interesante, que salva los pueblos por el magnetismo de su interpretación.

Apuesta de AYFE: Meryl Streep por “La dama de hierro”

 

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Francisco Martínez

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