Y EL OSCAR ES PARA…

En los días posteriores al cierre del plazo de las votaciones, se hizo viral una de las famosas “papeletas brutalmente honestas” que publica The Hollywood Reporter donde académicos de distintos gremios, de forma anónima (la Academia prohíbe expresamente hacer públicos los votos) comentan sus preferencias. En ella, una académica despachaba entre otras cosas, contra la presencia de intérpretes y realizadores no americanos. Lo comentaba a raíz de la presencia de “Parásitos” en la categoría de Mejor Película. Sus palabras de alguna forma explicitan las fobias, los ismos y también las inseguridades de una Academia que año tras año se esfuerza en ser más global pero a la que le queda todavía mucho camino por delante si quiere llegar trascender de esa mirada provinciana con la que se asoma al mundo, 92 años después de su fundación.

A tres días de saber el nombre de la ganadora del Oscar a la mejor película, Sasha Stone, periodista especializada en la carrera, arengaba a sus seguidores en Twitter a desafiar las estadísticas y confiar en un triunfo de “Parásitos“, algo que nunca antes ha sucedido (lo de premiar una película en lengua no inglesa fuera de su nicho) Sea por una cosa (el proteccionismo extremo de algunos votos conservadores) como por otra (la necesidad de hacer historia) al final todo Hollywood continúa hablando de “Parásitos” lo que evidencia que es la película que más conversación ha generado y a la postre, la mejor del año.

Esas estadísticas que Stone quiere dinamitar son las que vaticinan el triunfo de “1917” de Sam Mendes. La de Mendes es la opción de consenso que suele recompensar el sistema de voto preferencial con el que se ha resuelto en los últimos años la ganadora del Oscar a mejor película. Quizás no sea la primera opción en muchas papeletas pero sí tendrá muchos doses y muchos tres. La revista Empire resume el escrutinio preferencial en los siguientes pasos: 1) Todos los votantes anotan las nominadas por orden de preferencia (de su más querida, a la menos), 2) Se contabilizan los votos para la primera opción de cada votante. Si alguna suma al menos 50.1% de los votos, es la ganadora, 3) Si no, se elimina de la contienda a la película que haya recibido menos votos de primera opción, 4) Los votos de cada película eliminada se redistribuyen a la segunda opción de cada votante, 5) Si después de eso una película ya suma 50.1% de los votos o más, gana. Si no, se elimina la siguiente película con menos votos, y se repite la redistribución de votos, 6) Si la segunda opción de cada votante ya fue eliminada, su voto pasa a su tercera opción y 7) Así sucesivamente hasta que una resulte la ganadora. En este tutorial de You Tube, Ryan Casselman explica el voto preferencial para dummies:

A finales de enero subimos nuestra papeleta preferencial (y muy personal) y preguntamos a FilmTwitter por sus favoritas:

En una de las respuestas @KobiWilld, un usuario de Twitter, se entretuvo en analizar las distintas preferencias de todo aquel que tuvo a bien decirlas como si del voto preferencial se tratara resultando ganadora “Parásitos“… pero si algo hemos aprendido durante estos años es que las redes sociales son una burbuja que pocas veces tienen su traslación en el mundo real. En ese mundo real “1917” lleva amasados 253 M$ , lo que la convierte en la tercera película más taquillera de entre las nominadas, solo por detrás de “Érase una vez… en Hollywood” (373 M$) y a mucha distancia, “Joker” que superaba el billón de dólares hace unas semanas. La taquilla no siempre es relevante en la carrera por el Oscar, pero a diferencia de otros años, los nueve títulos nominados han tenido una excelente trayectoria comercial
cada una dentro de sus posibilidades (si obviamos “El irlandés” e “Historia de un matrimonio” que son productos de Netflix) .

Cada vez que la organización flirtea con la posibilidad de crear una estatuilla que reconozca a la película con mayor impacto popular tienden a olvidar que ya están reconociendo a ese tipo de películas, por ejemplo “Joker” este año, lo único que les hace falta es atreverse a premiarlas. La película de Todd Phillips no solo sería una justa ganadora del Oscar, también los haría relevantes; porque si ha habido una película que haya generado más narrativas a veces enfrentadas y con mayor impacto en la sociedad, esa es “Joker“.

Desde que en 2010 se ampliara el cupo de nominadas a la mejor película de cinco a un máximo de diez, la categoría se ha visto algo devaluada pero siendo justos, también es cierto que de no ser por ese medida títulos como “Un tipo serio” (A serious man, 2009), “Winter’s bone” (2010), “El árbol de la vida” (The tree of life, 2011), “Bestias del sur salvaje” (Beasts of the southern wild, 2012), “Whiplash” (2014), “Brooklyn” (2015), “Call me by your name” (2017) o “Black Panther” (2018) no hubieran sido nunca nominados al Oscar. Es lógico pensar que de solo haber cinco huecos, este año las nominadas al Oscar a la mejor película hubieran sido “Joker“, “El Irlandés“, “1917“, “Érase una vez… en Hollywood” y probablemente, “Jojo Rabbit“. La sátira escrita, dirigida, protagonizada e interpretada por Taika Waititi no ha sido nominada en dirección (es de suponer que Bong Joon-ho ha ocupado ese puesto) pero está en mejor guión adaptado, actriz secundaria y sobre todo está en montaje. Mel Brooks, uno de los académicos judíos más ilustres, apoyó activamente la película durante la precampaña reivindicando el valor de la sátira como arma para pulsar a una sociedad que parece empeñada en reconstruir las fronteras que les llevaron a dos devastadoras guerras mundiales hace setenta años. Puede ser esa película amable con pocos unos, pero muchos tres y cuatros.

Tampoco hay que olvidar que todas las nominadas, y eso incluye a “Jojo Rabbit” pero también a “Le Mans’66” (Ford V Ferrari) necesitan un porcentaje mínimo de votos para ser nominada a mejor película. En la práctica eso significa que para un buen puñado de académicos las películas de Waititi y James Mangold son los mejores trabajos del año y eso ya cuesta un un poco más aceptarlo. Finalmente ni “Mujercitas” (Little women) ni “Historia de un matrimonio” parecen haber gustado. Su ausencia en dirección pero también en otras categorías clave las relegan a un segundo plano en una ceremonia cuyo campo de batalla serán las trincheras de la Francia ocupada de 1927, las aceras del Hollywood de finales de los sesenta y las estancias secretas en las que anidan parásitos de toda condición y que ahora parasitan también la alfombra roja.

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Francisco Martínez

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