OSCARS’20. MEJOR ACTOR SECUNDARIO: A FAVOR Y EN CONTRA

El quinteto de actores nominados acumula hasta 24 nominaciones al Oscar y 6 estatuillas lo que da una dimensión del nivel con el que este año se ha estado lidiando. Entre ellos está Al Pacino, auténtica leyenda de la interpretación que con “El irlandés” suma la novena nominación de una carrera que incluye títulos como la trilogía de “El Padrino” (The Godfather), “El precio del poder” (Scarface) o “Tarde de perros” (Dog day afternoon) Pacino comparte nominación con Joe Pesci, su compañero de reparto en la película de Martin Scorsese y entre ambos se han repartido buena parte de los premios de la crítica en un momento de la carrera en el que todavía no se había generado la narrativa de Brad Pitt como ganador. No se sabe muy bien como ocurren ese tipo de cosas (eso queda entre los ejércitos de publicistas que se enfrentan durante toda la temporada de premios) pero en algún momento de la carrera, esa narrativa queda al descubierto y muy poco se puede hacer contra ella.

Nadie le debe un Oscar a Brad Pitt, que ya tiene uno como productor de “12 años de esclavitud” (12 years a slave) entre otras cosas porque tampoco es un actor extraordinario, pero a veces los Oscars trascienden del quien es mejor o peor (algo paradójico tratándose de unos premios). A veces los Oscars sirven para otra cosa, como, por ejemplo, reconocer a alguien relevante dentro de su industria y Pitt, como pudo serlo en su día Kirk Douglas (otra super estrella que nunca ganó el Oscar), sin tener una carrera fantástica ha conseguido ese estatus de estrella que muy pocos logran.

Hay pocos peros que poner a los cinco trabajos nominados aunque una vez más se ha echado en falta mayor diversidad. Se han quedado fuera interpretaciones importantes como las de Sterling K. Brown en “Waves” (película completamente ninguneada), Rob Morgan en “The last black man in San Francisco” , Aldis Hodge en “Clemency”, Wesley Snipes por “Yo soy Dolemite” (Dolemite is my name), Jamie Foxx en “Just Mercy” o la de Song Kang-ho en “Parásitos” (Parasite), uno de los trabajos más importantes y memorables del año. En su lugar, los académicos se han decantado por Anthony Hopkins que en “Los dos papas” interpreta a Joseph Ratzinger con la misma candidez con la que podría hacerlo el Abuelo de “Heidi”.

Los nominados son:

TOM HANKS por “Un amigo extraordinario” (A Beautiful day in the neighborhood)

A FAVOR: Han pasado diecinueve años desde su última nominación al Oscar, por “Náufrago” (Cast Away), demasiado tiempo para una estrella que lo fue todo en la década de los noventa, donde ganó dos estatuillas seguidas, por “Philadelphia” (1994) y “Forrest Gump” (1995), algo que sólo Spencer Tracy había conseguido antes. Y no habrá sido por falta de trabajos relevantes: con “Capitán Phillips” (Captain Phillips), “Sully” o “Al encuentro de Mr. Banks” (Saving Mr. Banks) sonó en todas las quinielas y al final no consiguió la nominación. En “Un amigo extraordinario” interpreta al famoso presentador de televisión Fred Rogers, todo un reto teniendo en cuenta su calado en el imaginario de la sociedad norteamericana (no tanto en el resto del mundo). Su trabajo, minucioso y sutil trasciende de le mera caracterización, dotándolo de cierto halo irreal. Hanks es uno de los personajes más queridos dentro y fuera de la industria, su vuelta a los Oscars ha sido considerada como un auténtico acontecimiento.

EN CONTRA: Ganar un tercer Oscar está al alcance de muy pocos (Daniel Day-Lewis, Jack Nicholson y Walter Breenan) y cuando eso ocurre es por uno de esos papeles incontestables. El de Hanks en “Un amigo extraordinario” no es ese papel. A pesar de las buenas críticas con las que ha sido recibido su trabajo, la verdad es que Hanks no parece cómodo en la piel y la chaqueta de Fred Rogers, incapaz por momentos de transmitir emociones. En la película Rogers es un mero instrumento para que el protagonista, Matthew Rhys, haga el camino que lo lleva de vuelta a la casa de su padre. No comparte ni una sola escena que no sea con él lo que de alguna forma lo coarta a la hora de alcanzar una identidad propia. La película ha funcionado bien en taquilla pero no parece haber gustado mucho a los académicos que únicamente han reconocido el trabajo de Hanks obviando su guión, dirección o ambientación.

ANTHONY HOPKINS en “Los dos papas” (The two popes)

A FAVOR: Su interpretación como Hanibal Lecter en “El silencio de los corderos” (The silence of the lambs) es uno de los trabajos más icónicos de la historia reciente del cine y base de su leyenda. Ganó el Oscar por ella y desde entonces ha sumado cuatro nominaciones más, la última por interpretar al Benedicto XVI con el que Fernando Meirelles le ha sacado del semi-retiro en el que va a cumplir 83 años. Aunque la decisión pudiera parecer a priori algo descabellada la verdad es que funciona perfectamente y su cara a cara con el papa Francisco es inusitadamente divertido, descubriendo una faceta en Hopkins solo intuida en los a veces hilarantes vídeos que sube a su cuenta de Twitter (@AnthonyHopkins). Esto hace que una figura que genera tanto rechazo como Ratzinger, sea digerido de una forma más amable, como un protector de estómago.

EN CONTRA: A estas alturas, un Oscar a Anthony Hopkins no añade nada nuevo a su carrera ni engrandece su leyenda. La película de Meirelles tiene serios problemas para abordar determinados problemas dentro de una trama muy descafeinada lo que puede espantar a determinados académicos que no quieran que su voto sea una especie de refrenda a Benedicto XVI. Hopkins parece que ya tiene en “The father” recién vista en Sundance, un vehículo mucho mejor ganar un segundo Oscar el año que viene.

AL PACINO por “El irlandés” (The Irishman)

A FAVOR: Ver a Al Pacino de nuevo nominado a los Oscars, 27 años después de haberlo ganado por “Esencia de mujer” (Scent of a woman) es algo realmente histórico, para nosotros como espectadores y para sus compañeros de nominación. Es cierto que ha arrastrado su talento por productos infames pero su filmografía está atestada de obras maestras y su influencia en varias generaciones de actores es indudable. Esos actores no dudarán en votarle, por todo lo que representa pero también porque su Jimmy Hoffa es sin duda, la interpretación más relevante del año (le quitamos ya la etiqueta de secundario). Pacino no se limita a los márgenes de una caracterización más o menos fidedigna del personaje, los desborda. A algunos académicos, ser poco fiel al referente real, les puede molestar pero la fiereza con la que aborda a ese Hoffa desesperado por mantener su cota de poder en contraste con la intimidad que encuentra al lado de Frank Sheeran, el personaje que interpreta Robert De Niro hace muy relevante su trabajo. Que una leyenda como él tenga solo un Oscar y además, por un trabajo menor, dice poco de una Academia algo miope a la hora de reconocer a sus estrellas. Este era su año si no fuera por…

EN CONTRA: … por un Brad Pitt que ha encontrado por fin un vehículo de lucimiento lo suficientemente atractivo como para premiarlo. Pacino que en el estreno de “El Irlandés” cosechó las mejores críticas ha visto como la película ha ido perdiendo fuerza en la carrera y con ello, su trabajo también ha quedado en un segundo plano del que solo ha salido cuando en la entrega de los BAFTA protagonizó un mediático traspiés en la alfombra roja.

JOE PESCI por “El Irlandés

A FAVOR: Pesci rompió su retiro ¿voluntario? para embarcarse una vez más con Scorsese y compañía en un proyecto que era algo más que una mera película; una suerte de epitafio de género al que Pesci contribuyó desde los inicios de su carrera con películas como “Érase una vez en América” (Once upon a time in América), “Uno de los nuestros” (Goodfellas), por la que ganó el Oscar como mejor actor secundario en 1990, o “Mi primo Vinny” (My cousin Vinny). Después de diez años de silencio Pesci rompe con “El Irlandés” esa imagen temperamental y de marcado carácter violento de sus trabajos más reconocidos para dotar a su Russel Buffalino de una templanza inédita. En este caso, la violencia no se explicita si no que va implícita en las decisiones que toma, como jefe del cotarro. Scorsese además nos lo muestra no solo en su momento de plenitud, también, en su ocaso, confinado por las limitaciones del andador con el que arrastra sus últimos días de vida entre las rejas de una cárcel de mínima seguridad.

EN CONTRA: Su personaje carece de momentos de lucimiento como los que tiene Pacino en la misma película. Tampoco se quita la camiseta como hace Brad Pitt en “Érase una vez… en Hollywood“. Arrancó la carrera como favorito y en mitad de la misma se perdió. Su trabajo ha quedado diluido por la fría recepción que ha tenido la película más allá de las excelentes críticas recibidas. Sin embargo, fuera del círculo crítico, la película no ha calado entre los espectadores como tampoco parece haberlo hecho entre los académicos.

BRAD PITT por “Érase una vez… en Hollywood” (Once upon a time… in Hollywood)

A FAVOR: Ha completado una carrera pluscuamperfecta que incluye 34 menciones de la crítica, el Globo de Oro, el SAG, BAFTA y el Critics Choice. Quizás el Oscar como mejor actor de reparto le venga algo pequeño a su estrellato (muy pocas veces ha ejercido como secundario en su carrera) pero a estas alturas, la narrativa de ganador es imparable y ya tendrá tiempo de ganar uno como principal en los próximos años. Su trabajo en la película de Tarantino aun sin ser puramente un trabajo de reparto, si que de alguna forma reconoce a esos actores al margen de la fama y las portadas, dobles de acción, eternos secundarios, y el Oscar es un reconocimiento a Pitt, pero también a esa rama de la profesión tan pocas veces reconocida…

EN CONTRA: … entre otras cosas porque en muchas ocasiones, la categoría de mejor actor secundario es usurpada por protagonistas encubiertos. Pitt es co-protagonista del relato de Rick Dalton y quizás deberían de haber jugado en la misma arena. Que algún académico sin memoria todavía lo vea solo como una “cara bonita” forma de los prejuicios que pocos actores consiguen superar (ahí está Robert Pattison o Kristen Stewart haciendo lo imposible porque les muestren algo de respeto y nada) En el caso de Pitt, si no tienen suficiente con Cliff Booh pueden echar un vistazo a su trabajo en “Ad astra“, estrenada este mismo año y donde de verdad se luce.

Ganará: Brad Pitt. Podría ganar: Anthony Hopkins. Debería ganar: Al Pacino. Debería estar nominado: Song Kang-ho.

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Francisco Martínez

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