OSCARS’20. MEJOR ACTRIZ: A FAVOR Y EN CONTRA

La carrera por el Oscar a la mejor actriz lleva jugando con los mismos nombres desde septiembre. Entonces la lideraba Cynthia Erivo que ya desde el trailer de “Harriet” nos daba todos esos elementos que sobre el papel se necesitan para ganarlo: un basado en hechos reales en un contexto de denuncia social y con una actriz que venía de haberlo ganado todo en el teatro con la adaptación musical de “El color púrpura” (The color purple). Erivo fue favorita hasta que la película se estrenó en el festival de cine de Toronto y la crítica la destrozó. En paralelo, al miles de kilómetros de distancia por esas mismas fechas, Renée Zellweger, cuya carrera parecía acabada, presentaba en el festival de cine de Telluride otra biografía, “Judy“, sobre los últimos años de la estrella Judy Garland. La película tampoco fue especialmente bien recibida por la crítica que destacó el trabajo de Zellweger por encima de todo. Desde entonces ha liderado todas las apuestas. En realidad “Harriet” y “Judy” son igual de malas (las dos tienen un 66% en Meta Critic y han tenido una carrera comercial similar) pero Zellweger juega en casa, con un icono del cine y además es blanca.

Cuando las distintas asociaciones de la crítica de cine norteamericana empezaron a listar lo mejor del año se dieron cuentan que tenían un vacío enorme en la categoría de mejor actriz (no ha sido el mejor año para las actrices en Hollywood). Viendo el circo que era “Harriet” parecía claro que Erivo no era una opción (no ha ganado ni un solo premio de la crítica). “Judy” tampoco era una carta mejor (Zellweger ha ganado una decena de premios menores) de modo que se inventaron una tercera vía y ahí es donde entró en juego Lupita Nyong’o por su trabajo en “Us” de Jordan Peele que sido ha sido reconocida por 23 asociaciones de críticos, entre ellos los de Nueva York. Nyong’o al final no ha alcanzado la nominación al Oscar entre otras cosas porque “Us” no gustó prácticamente a nadie y tampoco nadie se acuerda de ella.

Las que sí lo han hecho han sido, una vez más, tres actrices que no son de color: Scarlett Johansson, Charlize Theron y Saoirse Ronan. Alfre Woodard, Awkwafina, Jodie Turner-Smith, Elizabeth Moss o Mary Kay Place son algunos de los nobres que como Lupita Nyong’o se han quedado fuera.

Las nominadas son:

CYNTHIA ERIVO por “Harriet

A FAVOR: “Harriet” es su primer protagonista en el cine después de haber destacado en papeles secundarios en “Viudas” (Widows) y “Malos tiempos en El Royale” (Bad times at the El Royale) y es todo un vehículo de lucimiento a la medida del Oscar. Erivo destaca en la piel de Harriet Tubman, uno de esos personajes escondidos en los pie de página de la historia de Estados Unidos (por ser una persona de color y además ser mujer) que la película reivindica como heroina al conducir a cientos de esclavos hacia la libertad. Erivo no tiene un filmografía abultada pero su prestigio como estrella de Broadway le precede y su doble noninación, como actriz y compositoria del tema principal de “Harriet” así lo constantan. En una edición en la que no son pocas las voces que se han alzado contra la falta de diversidad entre los intérpretes nominados, un premio a Erivo paliaría de alguna forma esas críticas y de paso la convertirían en la segunda actriz de color en conseguir el Oscar como mejor actriz protagonista en 92 años de historia.

EN CONTRA: La mala recepción entre la crítica ha mermado del todo sus opciones. Erivo ha conseguido la nominación sin haber ganado absolutamente nada (hasta Charlize Theron ha ganado algo aunque sean un par de menciones de la crítica de Nevada y Texas). Se le puede llamar “cupo” pero en cualquier caso la película no ha sabido generar una narrativa adecuada: su enfoque del personaje que por momentos se mueve entre la mística y lo super heróico no profundiza ni en el drama ni el contexto, sustentándose en una serie de lugares comunes que hace tiempo dejaron de funcionar. La actuación de Erivo, afectada y algo efectista, como toda la película, es incapaz de de emocionar al espectador y eso es lo último que le puede pasar a una película como “Harriet“.

SCARLETT JOHANSSON por “Historia de un matrimonio” (Marriage story)

A FAVOR: Consigue su primera nominación después de más de veinte años de carrera en la que ha pasado de niña prodigio, a musa del cine de autor, sex-symbol hasta terminar convirtiéndose en la mayor estrella del momento. Nada le gusta más a Hollywood que el éxito sin embargo no la han nominado por interpretar a Black Widow en el serial de “Los vengadores” (The avengers) si no por un trabajo en sus antipodas. “Historia de un matrimonio” es un trabajo de madurez que Johansson construye desde la sinceridad, sin grandes alardes, plegada a un guión con un tiempo muy exigente y que no siempre le deja las mejores líneas. Su doble nominación, como mejor actriz secundaria, por “Jojo Rabbit” es un síntoma más de que es su año y ganar un Oscar sería un broche inmejorable.

EN CONTRA: Su interpretación carece de los artificios y los tics que suele recompensar el Oscar y por eso durante toda la carrera su perfil ha sido bajo: ha ganado en una decena de asociaciones de críticos (ninguna relevante) y ha sido nominada donde tenía que ser nominada aunque siempre ha terminando aplaudiendo a Renée Zellweger. La doble nominación es todo un reconocimiento pero también conlleva una inevitable división de votos.

SAOIRSE RONAN por “Mujercitas” (Little women)

A FAVOR: Consigue su cuarta nominación a los Oscars con tan solo 25 años, gesta solo superada, por cuestión de meses, por Jennifer Lawrence. Ahora puede igualarla en triunfos si consigue lo que Winona Ryder no consiguió en 1994. Ronan insufla a Jo March los ademanes de Lady Bird y consigue que la nueva adaptación del clasico de M.L. Alcott funcione a otro nivel, más corpóreo y libre, que la distancia del ademán clásico. Su trabajo trasciende del referente literario y encuentra su hueco en los tiempos del #MeToo donde se convierte en una suerte de icono. Probablemente sea el mejor de los cinco trabajos nominados, tanto por la riqueza de su arco dramático como por la fiereza con la que Ronan aborda su personaje, dotándola de una energía inédita en este tipo adaptaciones.

EN CONTRA: Ronan debió ganar su Oscar por “Brooklyn” hace cinco años. Si Winona no pudo ganarlo por su Jo March Versión 1994 ¿quién piensa que Ronan lo pueda hacer? Tanto entonces como ahora los contras son los mismos: los prejuicios que sobre el papel genera el original literario, un clásico indiscutible de la literatura norteamericana, que sin embargo no tiene la misma consideración que otras obras coetáneas por el mero hecho de estar escrita por una mujer y por ser considerada, de forma completamente errónea, como literatura para chicas.

CHARLIZE THERON por “El escándalo” (Bombshell)

A FAVOR: Ha conseguido la nominación por una película que no gusta a nadie y que casi nadie ha visto y eso evidencia el estatus de estrella de Charlize Theron dentro de la industria. La de “El escándalo” es su tercera nominación, después de ganar el Oscar en 2004 por “Monster” y ser nominada por “En tierra de hombres” (North country) dos años más tarde. Catorce años han transcurrido desde esa segunda candidatura, años en los que Theron alcanzó el cenit como estrella. Su punto de inflexión fue la Imperator Furiosa de “Mad Max: Fury Road“, uno de los títulos más relevantes de la década pasada y por el que ni tan siquiera fue nominada (demostrando la miopía de la Academia para reconocer interpretaciones memorables) Desde entonces ha reconducido su carrera como estrella del cine de acción hasta que llegó “El escándalo“, empeño personal que ella misma produce y en el que vampiriza los rasgos y las pelucas de Megyn Kelly… y ya sabemos la debilidad de los académicos por este tipo de transformaciones.

EN CONTRA: Algún académico ya lo ha manifestado de forma anónima en publicaciones especializadas: votar a Theron de alguna forma es votar también a Megyn Kelly, personaje muy cuestionado en la sociedad norteamericana por su papel dentro del escándalo que sacudió los cimientos de Fox News y acabó con la carrera de su artífice, Roger Ailes. Este contra en realidad debería funcionar como punto a favor ya que de alguna forma explicita lo bien que lo ha hecho Theron para que el votante sea incapaz de discernir donde acaba Kelly y donde empieza Charlize y viceversa. Sea como sea, su actuación está sustentada en el trabajo de caracterización pero el guión no profundiza en el relato de Kelly mas allá de los titulares extirpándole todo el poso emocional, ese que haces que te impliques incluso con los villanos.

RENÉE ZELLWEGER por “Judy

A FAVOR: Es un basado en hechos reales, a partir de una de las estrellas más icónicas de la historia del cine con todos los ingredientes que Hollywood entiende como un gran papel: un drama de adicciones, últimas oportunidades y conflictos familiares. “Judy” da todo eso y más y Zellweger se aferra a cada uno de los clichés que la salpican como una tabla de salvamento. Zellwegger ha renacido con “Judy” de sus propias cenizas; las de una carrera en punto muerto y con el foco de la opinión pública juzgando cada una de sus decisiones. Ella misma lo confesaba en una entrevista a raíz del estreno de la película, recordando el acoso y derribo recibido cuando salieron a la luz las primeras fotografias que mostraban los retoques estéticos a los que se había sometido. La prensa decidió entonces cargar contra ella en lugar de fijar su punto de mira en una industria incapaz de dar cabida a actrices con más de cuarenta años. Ahora, con cincuenta, Zellweger ha encontrado en “Judy” ese espejo deformante con el que ha construido su propia narrativa de ganadora, imparable hasta ahora (ha ganado el SAG, el BAFTA y el Globo de oro) y que la lleva hacia su segundo Oscar, el primero como protagonista.

EN CONTRA: Todos coinciden en que su trabajo vuela por encima de una película muy regular. No es del todo cierto: Zellweger basa su interpretación en el gesto, en el tic. El maquillaje funciona como máscara en lugar de apoyar la caracterización, que como el resto del conjunto, se antoja impostado, exento de trascendencia. A ninguno de los implicados les interesa que ocurre cuando Judy se baja del escenario, ni tan siquiera a Zellweger, que en muy pocos momentos (la secuencia en el armario con sus dos hijos) consigue usar esa máscara como artilugio dramático.

Ganará: Renée Zellweger. Podría ganar: Scarlett Johansson. Debería ganar: Saoirse Ronan. Debería estar nominada: Alfre Woodard por “Clemency”.

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Francisco Martínez

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