OSCARS : MEJOR ACTOR | A FAVOR Y CONTRAS

Si algo nos han enseñado los Oscars a lo largo de sus noventa y un año de historias (y esta enseñanza se puede hacer extensible a la mayoría de los premios cinematográficos o no) es que no siempre gana el mejor. A veces ni tan siquiera está nominado. Este año la interpretación más reconocida por la crítica estadounidense ha sido la de Ethan Hawke en “El reverendo” (First reformed) de Paul Schrader. Hawke ni tan siquiera está entre el quinteto de trabajos nominados en la categoría de Mejor Actor.

Los académicos han preferido trabajos más llamativos como los de Rami Malek como Freddie Mercury en el biopic musical “Bohemian Rhapsody” de Bryan Singer o el de Christian Bale como Dick Cheney en el biopic no musical “El vicio del poder” (Vice) de Adam McKay. Ambos son los máximos favoritos para ganar el Oscar y para conseguirlo exhiben armas similares: prótesis, transformación física extrema, peluca y dicción. Tiene ventaja Malek, claro… ¿quién quiere premiar a Cheney?

Además de Hawke, tampoco lo consiguieron John David Washington, Robert Redford, Lucas Hedges o Ryan Gosling.

Los nominados son:

CHRISTIAN BALE | El vicio del poder

A FAVOR: La capacidad de transformación de Christian Bale, mago del disfraz, capaz de engordar, ajustarse distintos tipos de peluquines, soportar sesiones maratonianas de maquillaje y modular su acento para dar vida a Dick Cheney en pantalla. La de Adam McKay no es una biografía al uso y fija su foco en aquellos aspectos más relevantes de su carrera política, aunque pasa de puntillas por su lado más doméstico; es responsabilidad de Bale por tanto de conseguir empatizar con el espectador y hacerles partícipe de sus inseguridades o anhelos sin asideros emocionales casi. Y lo consigue: toda la película gira en torno a su presencia, la cual ocupa el noventa por ciento del metraje. Pocos actores pueden salir airosos de un tour de force semejante, encarnando además a uno de los tipos más denostados por la sociedad estadounidense.

EN CONTRA: Que el académico confunda al personaje con el actor (así de bien lo hace Bale) y extraiga la aberrante conclusión de que premiando el trabajo de Bale en realidad estás reconociendo de algún modo al tipo malo de la película. La película no ha tenido ni la taquilla ni el respaldo crítico que se le auguraba y ahora mismo no está en el radar de nadie.

BRADLEY COOPER | Ha nacido una estrella (A star is born)

A FAVOR: Ha sabido conjurar la imagen que Hollywood proyectó de él a raíz de títulos como “Resacón en Las Vegas” (The hangover) y sus secuelas a golpe de nominación al Oscar. La conseguida por interpretar a una estrella del country que debe afrontar el ocaso de su carrera, acelerado por su alcoholismo es la cuarta como actor, pero cuenta además con dos nominaciones como productor (de “Ha nacido una estrella” y de “El francotirador” (American sniper) y una más como guionista. “Ha nacido una estrella” le ha supuesto tres nominaciones (productor, guionista y actor) aunque se le ha escapado la que probablemente le hacía mayor ilusión: la de director. Sea como sea, “Ha nacido una estrella” no es un debut al uso y Cooper se ha involucrado en cada aspecto de la película, desde la música, la escritura, la producción y por supuesto la interpretación. Su trabajo, desgarrado y muy bien afinado, deja en evidencia en algunos momentos a una Lady Gaga con muchos menos recursos que Cooper (sobre el escenario, sin embargo Gaga se lo zampa sin compasión), pero éste, generoso, sabe como mantener el equilibrio de todo lo que pasa pantalla. El resultado genera una química muy difícil de conseguir, que traspasa y atrapa.

EN CONTRA: Su ausencia en la categoría de Mejor Director ha hecho saltar las alarmas: a lo mejor “Ha nacido una estrella” no es esa obra maestra que nos habían vendido. A lo mejor Cooper no es el nuevo Orson Welles. No hay rol más agradecido que el de estrella venida a menos que cae en las garras de alguna adición y Cooper realiza un trabajo muy acorde con lo un académico entiende que debe ser una actuación, sin embargo cuando uno piensa en “Ha nacido una estrella” piensa en Gaga y ve a Cooper como ese tipo que está por ahí dando la lata y que se mea encima del escenario de los Grammy.

WILLEM DAFOE | Van Gogh, a las puertas de la eternidad (At Eternity’s gate)

A FAVOR: La nominación conseguida por “Van Gogh, a las puertas de la eternidad” es la cuarta de su dilatada carrera pero la primera como principal, lo cual, después de casi treinta años de oficio es más que un reconocimiento. A sus 63 años se atreve a meterse en la piel del pintor Vincent Van Gogh (que murió con 37 años) con otro director a los mandos, Julian Schnabel. A la Academia le encanta un biopic (este año sin ir más lejos, cuatro de los cinco trabajos nominados están basados en personajes reales) y si éste conlleva algo de caracterización (inevitablemente, siempre la llevan), mejor que mejor.

EN CONTRA: Ha conseguido la nominación un año después de que sonara como favorito para ganarlo todo “The Florida Project“. La alcanza además por una película que ha tenido un estreno comercial muy, muy limitado (lleva recaudados unos dos millones de dólares en trece semanas) y que nadie se ha puesto en su reproductor de Blu Ray (¿quién lo va a hacer si tiene sobre la mesa los screeners de “Bohemian Rhapsody“?).

RAMI MALEK | Bohemian Rhapsody

A FAVOR: Vampiriza por completo los ademanes, la pose, el bigote de Freddie Mercury. El éxito global de la película de Bryan Singer ha permitido alojar la interpretación de Malek en el imaginario colectivo hasta tal punto que las nuevas generaciones pueden llegar a confundirlos (algo parecido a lo que ocurrió con el Gandhi de Ben Kingsley). El esfuerzo ha merecido la pena: ha ganado todos los grandes premios que tenía que ganar para hacerse con el Oscar ( y como Kingsley, lo ganará).

EN CONTRA: Si Malek finalmente gana, no será por haberlo tenido necesariamente “fácil”. Cada triunfo ha tenido una parte amarga que ha sido la de enfrentarse a la alargada sombra de Bryan Singer, uno de los apestados de Hollywood y objeto de curiosidad por parte de los medios. Esos mismos medios también ha destrozado la película que sin embargo ha sido aupada por el público que ha abarrotado las salas como uno de los títulos del año y los académicos, además de profesionales, también son público objetivo.

VIGGO MORTENSEN | Green Book

A FAVOR: A priori, es la opción menos controvertida. El académico puede votar por Bale (que encarna a una figura denostada por la opinión pública) o por Malek (que protagoniza una película dirigida por un hombre acusado de abuso a menores). Si tenemos en cuenta que la película de Willem Dafoe no la ha visto nadie (porque nadie sabe ni tan siquiera que existe) y que, de acuerdo con su historial en los Oscars, nadie quiere a Bradley Cooper, el de Mortensen debería ser un premio seguro. Es además uno de esos actores que se sitúan en los finos límites que separan la industria de esa parcela personal que te permite hacer lo que quiera y seguir al mismo tiempo trabajando. Protagoniza, para finalizar, la película más accesible de las nominadas, alternativa lógica a la “Roma” de Cuarón y todo un fenómeno comercial en este tramo final de la carrera.

EN CONTRA: una palabra: “nigger“, que soltó de forma natural durante la promoción de la película y que genero decenas de columnas de opinión, tuits recriminatorios y demás reacciones airadas. Si hay una palabra tabú en el lenguaje americano esa es “nigger” y Mortensen, poco habituado a esas costumbres se zambulló en un jardín, el de lo políticamente correcto, del que es muy difícil escapar.

Apuesta de AYFE: Rami Malek por “Bohemian Rhapsody”.

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Francisco Martínez

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