OSCARS’91 : MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA | A FAVOR Y CONTRAS

La categoría de Mejor Actriz Secundaria, como muchas otras en esta 91 edición de los Oscars es una incógnita difícil de resolver. La favorita, Regina King por su trabajo en la muy descafeinada “El blues de la calle Beale” (If Beale street could talk), lo es sin haber estado nominada al SAG o el BAFTA y habiendo perdido el Globo de Oro. Hay pocos precedentes que avalen su triunfo y si finalmente lo hace, muchos dirán que ha sido por cuestión de cupo aunque obviamente no tiene porqué ser así. La interpretación de King es sin duda lo mejor de la última película de Barry Jenkins, el único resquicio por el que se libra de la pesada impostura que la reviste. Sólo por eso (y porque además es una de las figuras más queridas por sus compañeros de profesión) ya tiene media estatuilla en el bolsillo.

Emma Stone y Rachel Weisz, nominadas por “La favorita” dan caché a la categoría aunque ninguna de las dos sea propiamente una secundaria dentro del circo que se monta Yorgos Lanthimos en la corte británica del siglo XVIII. Ni Amy Adams, nominada por lucir peluca y acento en “El vicio del poder” (Vice) ni Marina de Tavira, que alcanzó la nominación por su trabajo en “Roma” sin haber estado en ninguno de los precursores de la carrera, algo prácticamente inaudito, parecen estar en disposición, a priori, de plantar cara a King o Weisz pero la realidad es que la de mejor actriz secundaria es una de las categorías más abiertas de esta edición y puede pasar de todo.

Las que seguro que no lo ganarán son Claire Foy, Margot Robbie, Nicole Kidman, Elizabeth Debicki o Emily Blunt que se quedaron a un paso de la nominación.

Las nominadas son:

AMY ADAMS | El vicio del poder

A FAVOR: La nominación conseguida por interpretar a Lynne Cheney es la sexta de su carrera (la quinta como actriz secundaria) lo que da una idea de lo mucho que la aprecian sus compañeros de profesión. Reciente todavía el revuelo que provocó su no nominación por “La llegada” (Arrival) donde realizaba una de las interpretaciones más complejas y asombrosas de los últimos años, la Academia tiene una oportunidad única de recompensar semejante ridículo dándole el primer Oscar de su carrera. Como en el caso de Glenn Close, no lo ganaría por su mejor interpretación pero si su personaje no luce bien en la película no es culpa de Adams o de su peluca, es culpa de su director, Adam McKay, empeñado en boicotear a su propia película en la sala de montaje.

EN CONTRA: No es precisamente “El vicio del poder” el mejor vehículo para ganar ese Oscar que la Academia debería haberle dado por “The Master” allá por el 2013. La película está concebida a la medida de las prótesis y los kilos de más de Christian Bale que interpreta con mucha convicción al vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney. Laura, su esposa, no quiso ser una mujer florero y formó parte activa de la vida política de Cheney e influyó en muchas de las decisiones que tomó. Sobre el papel es un rol de villana de lo más atractivo, pero la realidad es que su trabajo queda muy diluido en el montaje final, donde Adams apenas hace de comparsa. Lástima que Adam McKay no haya querido indagar más en la figura de Laura Cheney porque Adams se lo hubiera dado todo. Los académicos tendrán nuevas oportunidades de premiarla en roles menos controvertidos y más amables.

REGINA KING | El blues de calle Beale

A FAVOR: La interpretación de Regina King es de lo que poco que se ha destacado de la última película de Barry Jenkins lo cual dice mucho de su esfuerzo por construir un personaje con trazas reales que trascienda del molde literario del que el resto de intérpretes son incapaces de desprenderse. King interpreta a una madre coraje, personaje agradecido donde los haya y con larga tradición en los Oscars, que además escapa a los convencionalismos del propio rol. En una película tan engolada de sí misma, el trabajo de King transpira autenticidad, desde su mirada pero también en sus movimientos, que desafían ese tono ensimismado y falsamente poético que reviste la película. Que los académicos hayan tenido en cuenta su trabajo sin haber estado presente en los precursores más relevantes y teniendo en cuenta que la película no ha gustado nada es un indicador de por donde pueden ir los tiros.

EN CONTRA: Nadie ha visto la película y los que lo han hecho difícilmente votarán por Regina. Los que si lo harán serán todos aquellos que no la han visto y que emiten su voto motivados por motivos extra cinematográficos (artículos de opinión, afinidades o genealogía). Su discreto paso por las alfombras rojas que te llevan hasta el Oscar tampoco es el mejor aval para garantizarle el premio.

MARINA DE TAVIRA | Roma

A FAVOR: Nadie esperaba que Kumail Nanjiani pronunciara el nombre de Marina de Tavira cuando anunció las nominadas en la categoría de mejor actriz de reparto pero una vez que dicha fantasía se materializó, a nadie le pareció descabellado. Es más, resulta llamativo que esta sea la única mención que De Tavira ha conseguido durante toda la carrera. Su nominación es una demostración objetiva del poder Lisa Taback, la responsable de la campaña de “Roma” por el Oscar, pero pero también es consecuencia directa de ese aperturismo que la Academia ha buscado para transformar su imagen como institución global. Lo más difícil en este punto era lograr la nominación pero a partir de ahora, ganar el Oscar, en un año tan poco competitivo, no debería ser descabellado, sobre todo si “Roma” finalmente vence todas las reticencias de la industria y termina ganando mejor película.

EN CONTRA: La frase hecha “la nominación es el premio” nunca tuvo más sentido cuando la aplicamos a Marina de Tavira. Es cierto que su personaje supone un contrapunto vital, generacional y dramático imprescindible para conocer mejor a la protagonista de “Roma” y también es cierto que es su personaje el que dice la mejor frase del año “No importa lo que te digan, siempre estamos solas” pero la película de Alfonso Cuarón sigue provocando tantos reacciones encontradas ya sea por motivos cinematográficos como extra cinematográficos y una ganadora necesita de más consenso.

EMMA STONE | La favorita

A FAVOR: La Academia reconoce la versatilidad de una actriz que hace diez años protagonizaba “Bienvenidos a Zombieland” o “Una conejita en el campus” (The house bunny) y que ahora encadena dos nominaciones al Oscar y una estatuilla por su icónica interpretación en “La ciudad de las estrellas (La La Land)“. En nuevo más todavía, Emma Stone sale airosa del duelo de atrocidades a las que su personaje en “La favorita” es sometida. Stone rompe definitivamente con su imagen frágil y dulcificada por el filtro valencia de “La La Land” y se revela como una actriz carismática capaz de aplastar un dulce conejito con el tacón de su zapato mientras se come una nuez.

EN CONTRA: Su Oscar por el musical de Damien Chazelle está muy reciente y una segunda estatuilla en este punto de su carrera sería algo exagerado incluso para una comunidad como Hollywood tan dada a los excesos. Se las ve en la misma categoría con una compañera de reparto como Rachel Weisz contra la que no va a haber división de votos: es que todos van a ser para Weisz

RACHEL WEISZ | La favorita

A FAVOR: Es fácil para el espectador empatizar con el personaje que interpreta Rachel Weisz, aún siendo una arpía, cuando en frente tiene a una Emma Stone que trepa sobre todo y sobre todos. Weisz ha asumido que no es la estrella que Hollywood llegó a pensar que podría ser y desde entonces su carrera ha tomado un nuevo rumbo (“The deep blue sea” de Terence Davies o “Langosta” (The lobster) de Lanthimos son un buen ejemplo) donde Weisz ha exhibido una madurez que transpira autenticidad y talento. Y de todo eso, además de un intrincando sentido del humor y del ridículo, rebosa su interpretación en “La favorita“, donde lidia con kilos de maquillaje, atrezzo, diálogos afilados y alguna escena controvertida.

EN CONTRA: En estos casos siempre se habla de división de votos, pero el verdadero contra de Rachel Weisz se llama Regina King porque los votos de las personas a las que le haya podido gustar “La favorita” (hay gustos para todos) son todos para ella. Sería su segunda estatuilla, pero de la primera hace ya tanto tiempo que nadie se acuerda de ello. Otra cosa no, pero de memoria, la Academia siempre anda necesitada.

Apuesta de AYFE: Marina de Tavira en “Roma”.

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Francisco Martínez

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