OSCARS’91: MEJOR DIRECTOR| A FAVOR Y CONTRAS

La rama de director ha venido a dignificar de alguna forma la edición número 91 de los Oscars. Conscientes de que no ha sido el mejor año en lo que a películas se refiere, la categoría de Mejor Director ha apostado por dos nombres de autor que le saquen lustre. La nominación de Pawel Pawlikowski es sintomático de ello. Ni siquiera en esto los Oscars han tenido la primera palabra, siendo la Academia británica la que puso su nombre en circulación cuando nadie apostaba por él. El polaco compite con “Cold war” una película arisca y exigente en la que Hollywood reconoce a esa tradición de autores europeos (Bergman, Fellini, Almodóvar) en los que le gusta mirarse muy de vez en cuando. Las diez nominaciones de “La favorita” (The favourite) inevitablemente pusieron sobre la mesa el nombre del griego Yorgos Lanthimos, nominado previamente por el guión de “Langosta” (The lobster) y a Mejor Película de habla no inglesa por “Canino“. Actores como Colin Farrell, Nicole Kidman o Rachel Weisz facilitaron su desembarco en Hollywood y con “La favorita” Hollywood cree haberlo domesticado. No será así.

Alfonso Cuarón es el gran favorito para ganar el Oscar a Mejor Director por “Roma“. Sería el segundo para el mexicano después de dejar boquiabierto al personal con su anterior trabajo, “Gravity” y el quinto premio que recae de forma casi consecutiva en un cineasta con esa nacionalidad. Su premio inevitablemente tendrá una lectura política ahora que el gobierno estadounidense ha decretado como emergencia nacional la construcción de un muro que los separa del mundo.

Completan el quinteto de nominados los trabajos de Spike Lee en “Infiltrados en el KkKlan” (BlacKkKlansman) y Adam McKay por “El vicio del poder” (Vice). Ninguno tiene opciones serias de ganar aunque el triunfo de Lee sería uno de esos momentos históricos que marcan una muesca en la Wikipedia de los premios de la Academia (nunca antes un director afroamericano ha ganado el premio al Mejor Director).

El termómetro más fiable para apostar por un ganador sigue siendo el sindicato de directores (DAG) que eligió a Alfonso Cuarón y parece plausible que el académico medio expíe las culpas por no votar a “Roma” como Mejor Película, apoyando el trabajo de Cuarón.

La ausencia más destacada durante el anuncio de los nominados fue la de Bradley Cooper hasta entonces, favorito por su debut en “Ha nacido una estrella” (A star is born). Su ausencia , recibida con incredulidad, hizo pensar que podríamos estar ante un nuevo “Argo” (Ben Affleck ganó el Oscar a Mejor Película después de una ola de condolencias por su ausencia en la categoría de Mejor Director), pero no ha sido el caso y las opciones de “Ha nacido una estrella” cayeron en picado desde entonces. Otros nombres que también se quedaron a punto: Peter Farelly, Barry Jenkins, Damien Chazelle o Marielle Heller.

Los nominados son:

ALFONSO CUARON | Roma

A FAVOR: Ha sido el trabajo más admirado, alabado y premiado del año, tanto por la crítica como por la industria. El relato de tintes autobiográficos con el que Cuaron recorre la geografía humana de un México reverbera hasta nuestro presente señalando la debilidad del sistema de clases y las fronteras. Se ha tomado su tiempo para reconstruir la colonia Roma donde la vida discurre, implacable, para todos. Su virtuosismo para el plano secuencia lo convierte en el trabajo más llamativo, sin caer en el efectismo. Pocos directores son capaces de articular secuencias como la del Halconazo, espectaculares en su forma pero construidas desde la mirada, íntima y acomplejada de Cleo, su protagonista.

EN CONTRA: El rechazo del ala más conservadora de la Academia a las ideas y la propuesta formal de Alfonso Cuarón. Tampoco es la apuesta más accesible y el logotipo de Netflix hace el resto. Al fervor inicial levantado por su trabajo se han levantado las primeras voces discordantes aunque nunca se ha materializado en backlash. Muchos académicos le votarán sin haber visto ni tan siquiera la película, es cierto, pero es que todavía son más los que no la han visto y tampoco votarán por ella.

YORGOS LANTHIMOS | La Favorita

A FAVOR: A pesar de ser un marciano en toda regla, Hollywood le ha acogido como ese perro verde al que te gusta acariciar de vez en cuando. Las diez nominaciones de “La favorita” evidencian dos cosas: 1) que sus publicistas han hecho un muy bien trabajo posicionando una película tan arisca en el radar de tantas personas y 2) que el trabajo de Lanthimos se ha domesticado lo suficiente como para gustar a académicos de toda condición (de Joan Collins a Isabel Coixet). La gramática que alambica las formas del relato lo convierten en una especie de espejo deformante de egos y miedos que ante todo ansía provocar al espectador pero sin llegar a incomodarlo; toda una decisión de estilo que lo distancia del cine de tacitas tradicional (tal y como hizo Paul Thomas Anderson en “El hilo invisible” (Phantom Thread) y le da una voz propia.

EN CONTRA: Los académicos que hayan visto “La favorita” pensando que seguía la tradición de James Ivory o David Lean habrán quedado escandalizados. Lanthimos, más cerca del Stanley Kubrick de “Barry Lyndon” que del director de “Regreso a Howards End” sabe recrearse en los detalles de cada tacita para luego darle con un mazo. La deliberada agresividad de sus formas y la luz, turbia y densa con la que ilumina a sus (terribles) personajes pueden espantar tanto al votante conservador como a aquellos a los que todo el juego de espejos que construye Lanthimos se le antoje feroz, pero desapasionado.

SPIKE LEE | Infiltrado en el KkKlan

A FAVOR: Hollywood todavía no ha superado su falta de miras cuando en 1989 despreció a un joven Spike Lee que debutaba en la dirección con una de las obras más emblemáticas de la cinematografía americana moderna, “Haz lo que debas” (Do the right thing). La arenga de Kim Basinger sobre el escenario del Dorothy Chandler Pavillion denunciando la ausencia de Lee en la categoría de Mejor Director se ha convertido en uno de los grandes momentos de la historia de los Oscars y hoy, tres años después de haber recibido un premio honorífico la Academia tiene la oportunidad de reconocer al cineasta afroamericano más influyente de todos los tiempos y de paso, hacer una nueva muesca en su historial de Wikipedia.

EN CONTRA: Lejos quedan los tiempos de “Haz lo que debas” y “Jungle Fever” y su trabajo en “Infiltrados en el KkKlan” no es necesariamente su trabajo más personal; de hecho se trata de un encargo con el que Lee lidia sin mucho sentido del humor y en el que se muestra a ratos, incómodo. La película no ha tenido el recorrido ni el reconocimiento que su pase por Cannes auguraba y la taquilla tampoco ha sido especialmente generosa. La filmografía de Lee, también hay que decirlo, no está a la altura de su nombre y el Oscar honorífico que recibió puede ser reconocimiento suficiente.

ADAM McKAY | El vicio del poder

A FAVOR: Las 8 nominaciones levantadas por “El vicio del poder” evidencian que la película ha calado entre los académicos. Ha llegado a la carrera en el momento justo evitando el desgaste de una carrera muy larga que deja muchos títulos en la cuneta. Adam McKay revalida el éxito conseguido unos años atrás con su anterior trabajo, “La gran apuesta” (The big short). Si por aquella fue nominado como director y ganó el Oscar como guionista en esta ocasión suma una tercera candidatura, en calidad de productor. McKay ha sabido llevar su carrera hacia una etapa de madurez en la que todavía se puede rastrear la influencia de sus primeras comedias aunque su estilo sea ahora más sofisticado y también complejo. En “El vicio del poder” continúa su particular revisión de la historia reciente norteamericana combinando la tradición del docu-show a lo Michael Moore y el anecdotario de la Wikipedia.

EN CONTRA: Su trabajo no luce tanto en pantalla como en la sala de edición, donde verdaderamente encuentra su nervio “El vicio del poder“. Su trabajo con los actores es desganado y poco atrevido y su gramática tampoco resulta especialmente novedosa con respecto a su anterior trabajo. Aunque ha estado en todos los precursores, no ha ganado nada y la nominación es ya un reconocimiento excesivo para una película que no sabe nunca qué es lo que quiere ni como contarlo.

PAWEL PAWLIKOWSKI |Cold War

A FAVOR: La nominación de Pawel Pawlikowski ha sido una de las sorpresas más relevantes de estas nominaciones y también una de las más arriesgadas. Dignifica a una Academia que quiere mirar mas allá de la cinematografía estadounidense y reconoce sin complejos trabajos de autores tan radicales como Pawlikowski. En “Cold war” no solo teoriza sobre las líneas fronterizas que separaban y separan Europa y el mundo, si no que lo hace sin atisbo de melancolía, con fiereza animal y un romanticismo casi posmoderno. Si Alfonso Cuarón puede ganar su segundo Oscar por una película en blanco y negro que no ha gustado a nadie, ¿por qué no lo va a ganar un Pawlikowski por una película en blanco y negro que ha gustado a todo el mundo?

EN CONTRA: A pesar de la feroz campaña de Amazon por posicionar a la película, la nominación no deja de ser el premio. Aunque la Academia no tiene complejos a la hora de reconocer a cineastas de cualquier nacionalidad bien es cierto que le cuesta mucho más reconocer a trabajos en otras lenguas distintas a la inglesa. En 90 años de historia ningún director ha sido premiado por un trabajo en un idioma que no fuera el inglés (Bernardo Bertolucci lo ganó por “El último emperador” con la mayor parte del metraje en inglés y Michel Hazanavicius hizo lo propio con “The artist” en su mayor parte, muda). Una tradición difícil de romper.

Apuesta de AYFE: Alfonso Cuarón por “Roma”

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Francisco Martínez

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