OSCARS’91: ROMA VS. HOLLYWOOD

A una semana de conocer el título de la mejor película del año, nadie en Hollywood habla de las películas. Las redes han dado altavoz a todas las polémicas que han rodeado la carrera, sobre dimensionando cada pequeño detalle de una ceremonia que a siete días de su emisión parece abocada al desastre. Que “Roma” pueda ganar el Oscar a la Mejor Película ha pasado a ser algo meramente circunstancial; lo importante es que la categoría de Mejor Maquillaje y Peluquería sea retransmitida en directo con la pompa y circunstancia que se merece.

Con diez nominaciones, “Roma” de Alfonso Cuarón y “La favorita” (The favourite) de Yorgos Lanthimos son los títulos más reconocidos del año por una Academia cada vez más numerosa (este año 928 nuevos profesionales fueron invitados a formar parte de ella) y más inclusiva. El reconocimiento, por otro lado, de títulos más convencionales como “Green Book” de Peter Farelly (5 nominaciones) y “Ha nacido una estrella” (A star is born) de Bradley Cooper (8 nominaciones) demuestra que pueden convivir con propuestas de autor como las de Lanthimos, Cuarón o Paul Schrader (nominado por escribir el guión de “El reverendo” (First reformed). En un año en el que se especuló con la idea de crear una nueva categoría para reconocer el impacto de determinadas películas en el imaginario popular (las redes se apresuraron en llamarlo el Popcorn Oscar) resulta paradójico que se haya reconocido a dos trabajos como “Black Panther” (7 nominaciones) y “Bohemian Raphsody” (5 nominaciones). Entre las dos suman más de 2,200 millones de dólares de recaudación en todo el mundo y una media casi 8 puntos en IMDB. Cierran el cupo de nominados dos películas que no ha visto nadie y que no han interesado a nadie, “Infiltrados en el KkKlan” (BlacKkKlansman) de Spike Lee (6 nominaciones) y “El vicio del poder” (Vice) de Adam McKay (8 nominaciones).

La carrera ha sido larga y sin altibajos. A falta de favoritos, la crítica y los sindicatos se han sentido libres de contradecirse. El gremio de productores (PGA) reconoció a “Green Book” como la mejor película del año, los Globos de Oro se inclinaron por “Bohemian Raphsody” y el sindicato de actores (SAG) se desmarcaron del resto premiando el reparto de “Black Panther“. La crítica por su parte fue más unánime al elegir a “Roma“, con alguna que otra voz disidente. Si hay que especular con lo que pueda pasar dentro de siete días, durante de la ceremonia de entrega de premios, habría que subrayar en negrita, que todo es posible. Se echa en falta una película que trascienda sobre el resto y establezca un vínculo atemporal con el espectador. “Black Panther” por su relevancia e impacto en la cultura afroamericana podría ser ese título, pero parece poco probable que la industria se pliegue a un estudio como Disney que amenaza con su monopolio. Así las cosas, si “Black Panther” no va a ganar el Oscar ¿quién está en condiciones de hacerlo?

Roma” de Alfonso Cuarón encabeza las principales apuestas de los profesionales que siguen la carrera. Si gana el Oscar se convirtiría en la primera película en hacerlo sin haberse estrenado comercialmente en salas cinematográficas (esto no es exactamente así, porque Netflix se vio obligada a exhibirla en un puñado minúsculo de salas para poder cumplir con las normativas de la Academia, pero se desconoce por ejemplo la recaudación que pudo hacer). Detrás de la campaña de “Roma” por el Oscar, subyace un debate mucho más profundo que enfrenta a la industria a un modelo de producción y exhibición inaudito y contra el que es lógico, tenga sus reticencias. Su hipotético triunfo validaría de alguna forma ese modelo y por lo tanto, parece improbable que el viejo Hollywood vaya a hacerlo.

A pesar de sus 10 nominaciones, nadie apuesta por un triunfo de “La favorita“, es más, muchos especulan con la idea de que se pueda ir de vacio. Olivia Colman no debería tener competencia como mejor actriz… secundaria, pero una errónea estrategia de campaña la ha situado en la categoría equivocada. Su suntuosa puesta en escena y el detallismo en su vestuario y ortografía le valió 7 premios BAFTA que no van a repetirse en los Oscars (únicamente parte como favirita en Vestuario). La película de Lanthimos es una marcianada en la corte de la reina Anne que deslumbra por sus formas pero no oculta el vacio de su propuesta.

El musical es un género muy reconocido a lo largo de los 91 años de historia de los Oscars y en esta edición, dos películas musicales compiten por el el premio a la Mejor Película. “Ha nacido una estrella” y “Bohemian Rhapsody” han tenido carreras paralelas (las dos han tenido un enorme éxito comercial, han acaparado la atención durante la pretemporada de premios y han vendido millones de copias de sus bandas sonoras) pero se distancian en un punto: mientras que el debut de Bradley Cooper como director ha obtenido el beneplácito de la crítica, la de Bryan Singer ha sido masacrada (lo cual no deja de ser injusto teniendo en cuenta que las dos son igual de mediocres). La de Cooper llega a la recta final muy desinflada: no ha conseguido ningún premio relevante que la avale y la ausencia en la categoría de dirección es un síntoma de que la película no ha funcionado bien entre los académicos. El éxito de su su banda sonora, refrendado por un puñado de Grammys hace unos días, han elevado las expectativas aunque a efectos prácticos (las votaciones se habían cerrado ya) no se vaya a notar. El caso de “Bohemian Rhapsody” es algo distinto. La película ha sido (y sigue siendo) un fenómeno sociológico (además de su taquilla, tiene un 8,2 otorgado por el público de IMDB) pero ha sufrido varias campañas de desacreditación que le pueden costar el triundo. Por último, la resurección de las acusaciones de abuso contra su director, Bryan Singer, en el momento justo de la carrera, han cuestionado su presencia (muchos dicen que también le costó el BAFTA a Mejor Película). Así con todo, Rami Malek es el favorito para hacerse con el Oscar al Mejor Actor y Lady Gaga hace lo propio en la de mejor canción.

El esfuerzo por cambiar la fotografía del académico medio (hombre blanco, maduro y heterosexual) se tradujo de forma efectiva en el triunfo de una película como “Moonlight” y hoy, dos años después, las nominaciones de Spike Lee (o las de Jordan Peele el año pasado) no pueden ser leídas sin tener esa revolución en cuenta. “Infiltrados en el KkKlan” no es la mejor película de Lee (carece de la fiereza y la originalidad de sus primeros trabajos) pero contiene una de las secuencias más memorables del 2018 cinematográfico (el monólogo de Harry Belafonte) y su discurso reverbera en los titulares de la prensa de hoy día. Sería el de Lee un Oscar histórico (ningún director afroamericano lo ha ganado nunca) pero parece que de momento, deberá consolarse con el de Mejor Guión Adaptado.

En las antípodas del trabajo de Lee está “Green Book” de Peter Farelly, una película para todos aquellos que han dicho en alguna ocasión eso de “yo no soy racista, pero…”. La de Farelly es una película trasnochada en sus formas y en sus líneas pero su éxito comercial pone de relieve que algunas fórmulas funcionan y siempre lo harán. No se ha visto exenta de polémicas, todas extra cinematográficas, pero si tenemos que hablar a día de hoy, de una favorita para ganar el Oscar, esa es “Green Book“. Es ese título de consenso que a falta de otro trabajo más incontestable muchos pondrán en la zona alta de su voto preferencial. Puede que no tenga el mayor número de números 1 pero si algo ha demostrado ese demencial sistema es que a la postre, eso no es relevante. “Green Book” puede ganar Mejor Película, Mejor Guión Original y Mejor Actor Secundario y a nadie le parecerá nada descabellado. En el fondo ¿cuánta gente ha visto “Roma“?.

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Francisco Martínez

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