OSCARS’90: MEJOR PELÍCULA: CALL ME BY YOUR NAME

James Ivory trabajó en la adaptación de la novela de André Aciman durante diez años. A lo largo de todo ese tiempo cedió la silla de director a Luca Guadagnino. La película se iba a rodar en Italia y Guadagnino fue contratado como asesor en localizaciones. Cuando se dio luz verde al rodaje Ivory tenía más de ochenta años y pocas ganas de gritar “Acción“. Ivory y Guagnino se repartieron los créditos en guionista y director y ambos participaron también en la producción. Lo que pudiera haber hecho Ivory con un material como este nunca lo sabremos. Luchino Visconti dirigió “Muerte en Venecia” (Morte a Venezi) con 65 años y su aproximación a la relación entre el joven Tazdio y Aschenbach traza líneas narrativas con el relato de iniciación de Elio y Olivier. Al perder al Ivory director, perdemos también la oportunidad de leer la historia desde el acento crepuscular con el que Visconti recorría la Venecia de Thomas Mann. Sería en todo caso, una película completamente distinta a la que ha hecho Luca Guadagnino (para bien y para mal). Hasta aquí el anecdotario y lo improbable.

El verano como posible define esa efímero periodo en el que por un instante eres capaz de cualquier cosa. De seguir las vías de tren sin saber a dónde te pueden llevar. De zambullirte sin probar la temperatura del agua, mientras el resto de tu vida espera. La historia de Elio y Oliver sólo podría contarse en verano, porque de entre todas las estaciones del año, es la única en la que hubiera podido suceder. Una vez acabado, Oliver recuperará la rutina de una vida que aparcó durante unas semanas de estío. Elio volverá a sus estudios, empezará la Universidad, conocerá decenas de personas nuevas de las que se enamorará o no, con las que se acostará y de las que no siempre recordará su nombre. El que si recordará, siempre, es el nombre de Oliver.

La relación de Oliver y Elio está sustentada en el deseo y la película, en consecuencia, provoca constantemente ese deseo en el espectador. Lo hace con pequeños gestos (la cámara que acompaña el brazo de Oliver la primera vez que toca el cuerpo de Elio, un gesto aparentemente intrascendente, la cabeza de Elio sumergida en el bañador de Oliver, que transpira y excita, los dedos de Oliver introduciéndose en la boca de Elio, segundos antes de besarse por primera vez) , planos detalle de objetos absolutamente relevantes para la relación (y la historia) (los “Fragmentos cósmicos” de Heráclito(*), la medalla con la estrella de David, las reiteradas referencias a los melocotones) y a través de la música (las diferentes formas con las que Elio interpreta una pieza de Bach para seducir a Oliver, la forma de bailar “Love my way” de The Psychedelic Furs).

Cuando por fin Elio confesa sus sentimientos, lo hace motivado por una necesidad de hacer real lo que siente y por supuesto, de materializar ese deseo. Elio confesa su amor hacia Oliver delante de un monumento al soldado caído. Una estatua que conmemora la batalla de Piave, una de las más cruentas de la I Guerra Mundial y a cuyos pies aparecen listados los nombres y apellidos de todos aquellos que perdieron la vida en ella. Allí, frente a la representación hecha piedra del paso del tiempo, Elio se lo dice todo con una sola frase: “porque quería que supieras“. Es probablemente la mejor secuencia de toda la película. Transmite el hastío de esa tarde de verano, en el sonido sordo de esa ciudad que echa la siesta, el motor perdido de una motocicleta que cruza la calle; el tiempo detenido frente a la mirada de ese soldado desconocido, fallecido hace más de ochenta años. “Sabes que no voy a ir a ninguna parte” le responde Elio cuando Oliver le dice que espere mientras va a recoger unos documentos. Los dos han sabido lo que sentían sin saberlo hasta ese momento en el que Elio decide verbalizarlo. Lo que ocurra a partir de entonces ya no tiene vuelta atrás.

(*)El significado del río fluyendo no es que todas las cosas cambian para no volverlas a encontrar dos veces, sino que algunas se quedan igual únicamente al cambiar.

Author Description

Francisco Martínez

No comments yet.

Join the Conversation