OSCARS’90: MEJOR PELÍCULA: LADY BIRD

La adolescencia, a menudo idealizada por la literatura y el cine, transita entre la resaca y lo posible. Todo lo que ocurre entre medias traza las pistas del camino a seguir, casi siempre confuso, casi siempre a gritos (contra todo y contra todos). Algunas veces hay que saltar de un coche en marcha y otras sólo necesitas que alguien te diga que tu vestido no es demasiado rosa. A veces tienes que enrollarte con el chico equivocado (aunque sea Timothée Chalamet) para darte cuenta que prefieres pasar tu tiempo con tu novio gay (sobre todo si es Lucas Hedges) o ir al baile de graduación con tu mejor amiga. A veces hay que marcharse a cientos de kilómetros para poder volver a casa.

Greta Gerwig (re)debuta en la dirección con un relato que no quiere ser autobiográfico pero con el que es fácil establecer sentirse identificado. Lady Bird, su protagonista, no es necesariamente la chica más lista de su instituto. No tiene las ínfulas de los adolescentes de Kevin Williamson en la década de los noventa, tampoco se la rifan las universidades más importantes del país. A Lady Bird, como a cualquier otro adolescente ni le gusta el instituto ni escucha a Bon Iver. Si escucha algo, sería Camila Cabello y “Despacito“. Sin embargo sabe que quiere salir de esa ciudad que la atrapa y le hace sentir como si estuviera enjaulada. Y eso es precisamente lo que mejor define la adolescencia: la necesidad de liberarse de los barrotes de la jaula imaginaria que conforma la ciudad, el instituto, la familia que te ha tocado vivir.

Saoirse Ronan se quita el corsé del cine de época y se arroja de ese coche en marcha porque se sabe bien acompañada. Tiene a su lado a Laurie Metcalf que interpreta a su madre y en cuyo tira y afloja se basa y define buena parte de la rebeldía adolescente. Greta Gerwig lo sabe; por eso al final la película trasciende de su trastienda de juventud  y se revela como un relato generacional de padres e hijos. Pasar Acción de Gracias con alguien a quién apenas conoces en lugar de hacerlo con tu familia es una de esas cosas absurdas que sólo se hacen cuando tienes diecisiete años y eres un idiota. La secuencia es especialmente relevante porque pone a flor de piel los sentimientos de madre e hija; el vértigo a crecer y a estar lejos y poner una excusa por Navidad. La certeza de que Lady Bird volará, tarde o temprano del nido.

Author Description

Francisco Martínez

No comments yet.

Join the Conversation