OSCARS’90: MEJOR ACTOR: A FAVOR/ EN CONTRA

En una carrera inusualmente atípica en la que todavía nadie se ha aventurado a predecir un ganador, la categoría de Mejor Actor parece resuelta desde hace meses, concretamente desde que se presentó en el Festival de Telluride “El instante más oscuro” y se confirmaron las sospechas: Gary Oldman iba a ganar el Oscar. Las primeras fotografías de Oldman caracterizado como Winston Churchill bajo una capa de maquillaje lo situó a la cabeza de los termómetros muchos meses antes pero cabía la posibilidad de que la película de Joe Wright fuera un fiasco. No sólo no lo ha sido sino que “El instante más oscuro” suma 6 nominaciones a los Oscars, entre ellos Mejor Película. La crítica ha preferido sin embargo la interpretación de Timothée Chalamet en “Call me by your name“. La estatuilla será para uno de los dos, aunque en la categoría hay hueco para cinco: Denzel Washington, Daniel Kaluuya y Daniel Day-Lewis completan el juego de nominados.

Se ha insistido en la debilidad de la categoría en comparación por ejemplo con la de Mejor Actriz donde ha habido más que palabras por la cuarta y quinta plaza. No hay duda de que está siendo una temporada atípica, donde las entregas de premios se han convertido en púlpitos para la arenga y la reivindicación. Cuando el presentador ha sido masculino se ha sentido cuestionado y los actores que han paseado por la alfombra roja lo han hecho algo cohibidos o cómo dijo William H. Macy en la entrega de los SAG Awards, “como invitados”. Daniel Day-Lewis, Denzel Washington y Gary Oldman son tres veteranos con amplias carreras a sus espaldas mientras que Daniel Kaluuya y Timothée Chalamet son unos recién llegados. Los trabajos por los que han sido nominados conectan de una forma muy sutil con nuestro tiempo. La reivindicación de una figura no exenta de polémica como la de Winston Churchill en los tiempos de Trump, ofrece múltiples lecturas con las que poder analizar el discurso político actual del mismo modo que la mirada de Paul Thomas Anderson sobre la decadencia de la sociedad de clases a través de la mirada y el trabajo de un genio de la moda incapaz de respirar los nuevos aires que recorren Europa y el mundo nos dice mucho sobre los monstruos que muchas veces anidan dentro del genio. Luego están los trabajos de Daniel Kaluuya y Denzel Washington que inciden en la brecha racial desde dos puntos de vista muy distintos, pero complementarios y usando el cine de género como herramienta.

La ausencia de James Franco por “The disaster artist” causó un pequeño revuelo la mañana en la que anunciaron las nominaciones. Los medios lo achacaron a las acusaciones de acoso publicadas justo después de ganar el Globo de Oro pero parece poco probable que atendiendo a los tiempos de votación, estas influyeran lo suficiente. La realidad es que las interpretaciones cómicas no suelen tener el mismo reconocimiento que un rol dramático (que se lo pregunten a Denzel Washington). Tampoco lo consiguieron Tom Hanks, Jake Gyllenhaal, Andrew Garfield, Robert Pattison o Chadwick Boseman.

Los nominados son:

TIMOTHÉE CHALAMET por “Call me by your name

A FAVOR: Es el descubrimiento del año. Ninguna otra actuación ha conseguido tal unanimidad entre la crítica reconociendo un trabajo tan complejo como seductor. Chalamet, casi un debutante, se entrega por completo para dar vida a Elio, un adolescente de 17 años, enamorado de un estudiante 7 años mayor que pasa el verano en su casa invitado por sus padres. La relación que se entabla entre los dos, el deseo que los mueve y la certeza de que el verano acabará y probablemente nunca se vuelvan a ver, lo impregna todo de inmediatez y melancolía y es necesariamente Chalamet quien transmite todo eso al espectador. Su trabajo carece de asideros prefabricados (aunque la película se sostenga sobre un equilibrado sentido de lo contemplativo); todo en él transpira autenticidad, cada mirada, caricia, cada chapuzón, la forma en la que devora un melocotón. Pocos actores son capaces de la entrega y el compromiso con el que Chalamet interpreta a Elio y el plano final de la película (un primer plano sostenido durante unos cuatro o cinco minutos) es la mejor muestra de ello.

EN CONTRA: A pesar del reconocimiento de la crítica, no ha ganado ningún premio relevante para la carrera: tanto el Globo de Oro como el SAG fue para Gary Oldman por una interpretación justo en las antípodas de lo que hace Chalamet. La película ha sido un fracaso comercial lo que le resta visibilidad y titulares. Los académicos pueden pensar que es demasiado joven y que ya tendrás más oportunidades, a otros se les atragantará la relación entre un menor de edad y un adulto en los tiempos del #meToo. No es la opción más políticamente correcta, eso parece claro, y la película, pasó ser una de las favoritas para ganar el Oscar a ser nominada en 4 únicas categirías lo que evidencia que la película no ha gustado o bien no la ha visto nadie.

DANIEL DAY-LEWIS por “El hilo invisible” (Phantom Thread)

A FAVOR: Es una leyenda de la interpretación, adorado por su profesión que ya lo ha reconocido con tres Oscars, lo que le convierten en el actor más laureado en 89 años de historia y por ende, en el mejor actor de todos los tiempos. Vuelve a trabajar con Paul Thomas Anderson en “El hilo invisible“, relato romántico encapsulado en el forro y los pliegues de una sociedad en decadencia cuya única balsa de salvamento es el amor terminal. Cómo en cada uno de los títulos de su filmografía, la entrega de Day-Lewis con su personaje, es total lo que se traduce en una interpretación apasionada que no oculta sin embargo, su fragilidad; como un pez que boquea buscando oxígeno fuera de su pecera. La puesta en escena de Thomas Anderson evoca al cine de género, de terror a lo sobrenatural y el cine de postguerra y Day-Lewis en sí mismo transmite todo eso, dotando de giros y matices a un personaje capaz de definir una época por sí solo pero que también tiene su lectura en nuestro presente. De monstruos y genios andamos sobrados últimamente. Dirimir la parte con la que nos sentimos moralmente más cómodos es una tarea ardua, todavía tan solo hilvanada.

EN CONTRA: Por muy tentador que sea darle un Oscar como broche final a una carrera tan brillante (pero menos de lo que nos creemos cuando revisamos su ficha en IMDB), una cuarta estatuilla parece excesivo incluso para alguien como Daniel Day-Lewis. De entre los cinco trabajos nominados, el de Day-Lewis es de lejos el más contenido, incluso críptico, lo que le convierte en el más exigente de cara al espectador, que deberá discernir entre si lo que está viendo es una tomadura de pelo o el retrato atormentado y apasionado de un hombre y una época en vías de extinción. La película de Thomas Anderson ha gustado, eso parece obvio a juzgar por las 6 nominaciones que ha conseguido (para sorpresas de muchos) pero de las cinco, la de Day-Lewis probablemente sea la que genere menos consenso entre los académicos.

DANIEL KALUUYA por “Déjame salir” (Get out)

A FAVOR: Protagoniza la película revelación del año, esa de la que todo el mundo ha estado hablando… desde hace un año (la película se estrenó comercialmente en Estados Unidos allá por febrero de 2017). Kaluuya controla muy bien el tempo de la película de Jordan Peele que comienza como una comedia romántica, se torna en thriller de terror y degenera en parábola sociológica sobre la cuestión racial que segrega América desde hace siglos. Como si un joven y atolondrado Sidney Poitier se tratara, Kaluuya transita de la comedia al horror con total soltura y protagoniza de paso algunas de las imágenes más icónicas del año. A diferencia de los trabajos de Chalamet o Day-Lewis, el de Daniel Kaluuya lo ha visto todo el mundo (me atrevo a pensar que no todos los académicos han visto “El instante más oscuro” pero seguro que sí que han visto “Déjame salir“), lo que le sitúa como alternativa más sólida frente a Oldman. Por si le faltaran asideros, la crítica además lo ha tenido en cuenta durante toda la temporada.

EN CONTRA: Que la película se entienda como una cinta de género sin más, restándole trascendencia a su discurso sociológico. A pesar del éxito de la cinta, Kaluuya es un gran desconocido, demasiado quizás para ser reconocido con un Oscar a estas alturas. Si quieren premiar la propuesta de Jordan Peele lo pueden hacer premiando su guión o en un todavía más, reconociendo al primer director afroamericano con un Oscar. Todo el mundo habrá visto la película, sí, pero hace un año y es de sobra conocida la falta de memoria del académico medio. La papada de Gary Oldman es demasiado alargada.

GARY OLDMAN por “El instante más oscuro” (Darkest hour)

A FAVOR: Es el favorito de la carrera desde que se publicó la primera instantánea en la que se mostraba su caracterización como Winston Churchill. La película podía haber sido un circo pero resulta que no lo es y que Joe Wright ha realizado un retrato en claroscuro, sostenido en un solo de piano, que habla del hombre pero también de los políticos que nos gobiernan hoy. Oldman realiza una de esas interpretaciones que alcanzan el estatus de icono. Cuando un chaval británico estudie la figura de Churchill se verá “El instante más oscuro” (puede que incluso los libros de texto incluyan la fotografía de Oldman caracterizado como tal). Su interpretación es del tono académico que tanto le gusta reconocer a los Oscars (en los últimos años los biopics de Stephen Hawkin, Abraham Lincoln, Dalton Trumbo, Steve Jobs, Alan Turing, Mark Zuckerberg o el rey George IV) y en un año en el que se han destapado tantos escándalos, votar un trabajo con tan pocas aristas parece la opción más conservadora.

EN CONTRA: A menos que un tweet a tiempo destruya sus opciones (y de paso, su carrera), nada. A pesar de la naturalidad con la que luce la papada de latex, Gary Oldman no parece cómodo con una máscara que le impide dar rienda suelta a esa vena histriónica marca de la casa. Su trabajo es incontestable pero carece de la emoción que transmiten otras interpretaciones nominadas como las de Timothée Chalamet o Daniel Kaluuya. 

DENZEL WASHINGTON por “Roman J. Israel, Esq.

A FAVOR: Ha conseguido la octava nominación de su carrera como actor (la novena si contamos la de productor de “Fences“) por una película que no ha visto nadie y que no gusta a ninguno de los pocos que lo han hecho. Eso es todo un mérito y dice mucho de su estatus como leyenda dentro de la industria. En “Roman J. Israel, Esq.” se carda el pelo e interpreta un peculiar abogado a medio camino entre el autismo y la excelencia. Washington, que también produce la película,  da un giro a su carrera alejándose del prototipo de héroe hecho a sí mismo en una trabajo concebido para su lucimiento que toca distintos palos, cine de compromiso social, thriller moral y drama terminal.

EN CONTRA: Nadie entiende todavía que se haya colado entre los cinco nominados un trabajo tan fallido. La película es un circo muy importante y Washington es la máxima atracción de una historia sin pies ni cabeza que no funciona en ningún momento. Su interpretación es afectada y atestada de los tics que los académicos hubieran reconocido… en 1984. Si ha llegado hasta aquí (a costa de James Franco o Jake Gyllenhaal) no se deben despreciar sus opciones aunque la realidad es que si se trata de cuota, Daniel Kaluuya parece mejor posicionado y si es cuestión de ponerse en pie y reconocer el trabajo de una leyenda, los votantes tienen en Gary Oldman o Daniel Day-Lewis alternativas más consolidadas.

Apuesta de AYFE: Gary Oldman (El instante más oscuro)

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Francisco Martínez

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