VERÓNICA: TERROR A CRE(C)ER

En 1991 la sociedad española era ajena a la crisis financiera que empezaba a emerger; en un año el mundo contemplaría las maravillas exhibidas en la Exposición Universal de Sevilla y Barcelona albergaría los primeros Juegos Olímpicos desarrollados en España. Había muchos kilómetros de AVE que tirar todavía, mucho cemento que echar en el Forum. Vallecas es un barrio de Madrid que es un mundo en sí mismo. Tradicionalmente obrero, clase media pura: esa España de marca blanca, horas extras no remuneradas y jornales pagados en negro. Cuando de forma cíclica una crisis pone en jaque la economía nacional, este tipo de barrios son los primeros en ser golpeados. Entre 1991 y 1993 la tasa de paro en la unión europea se disparó. La guerra del Golfo Pérsico subió el precio del barril de petróleo afectando el crecimiento del producto interior bruto y alimentando colas cada vez más largas a las puertas de las oficinas de empleo. En “Verónica” se ven esas colas a las puertas del INEM. Forman parte del paisaje vallecano, de una España que sigue en esa cola y que Paco Plaza, su director, describe con sutileza en el contexto de un relato de terror que bifurca en muchas direcciones. Es relevante que los supuestos sucesos paranormales que asombraron a la opinión pública a principio de la década de los noventa ocurrieran en una barriada como Vallecas y no en el barrio de Salamanca. Plaza incide en ese aspecto cuando describe el barrio donde vive Verónica y su familia, el camino al colegio, los goles de la selección en el bar donde trabaja la madre, los kioscos que venden por una enciclopedia de ocultismo por fascículos; escapismo de clase media como las quinielas, la videncia y los tele-concursos.

El contexto es importante y el gotelé, como señalaba Jordi Costa, también. La historia es más terrorífica si lo que narra puede ocurrir en tu rellano o en el rellano de alguien que conoce a otro alguien y que supone el germen de esos relatos de tradición oral que derivan en leyendas urbanas. El folclore de un país se alimenta de esas leyendas y en cierta medida también delinea sus miedos y su caverna. A pesar de eso, toda leyenda necesita un poso de verdad y Paco Plaza lo sustenta en el parte policial que redactó el inspector que llevó el caso Vallecas, testigo directo de los fenómenos paranormales que alimentan la trama. El guión se toma numerosas licencias con respecto a los hechos en sí, permitiendo a Plaza construir una historia que en muchas ocasiones trasciende de la anécdota sobrenatural y deriva en un relato de corte iniciático sobre la pérdida y el miedo a crecer. La puesta en escena, que contrasta el tono naif del universo adolescente (los posters y las camisetas de Héroes del Silencio, el techo con estrellas fluorescentes) con recursos propios del cine de terror (puertas que se abren, objetos que se mueven solos, golpes de efectos sonoros) consigue momentos realmente inspirados (el efecto del eclipse reflejado en la camiseta de Verónica) que acentúan su carácter evocador más allá del susto fácil.

Después de revolucionar el cine de terror con la fundacional “[REC]”, con la que comparte rellano, y en particular con la muy reivindicable “[REC] 3”, donde Paco Plaza ya advierte de sus derroteros berlanguianos , “Verónica” es el trabajo más complejo (en su concepción de los personajes, el espacio y la propia narrativa) de su carrera y el que mejor equilibra el relato de costumbres con el susto. El esfuerzo por describir cada detalle de la casa y el barrio donde viven Verónica y su familia facilita la identificación del espectador con una serie de escenarios comunes (la vajilla del desayuno, las lámparas de noche, las literas, la música de Héroes del Silencio, el kiosco del barrio…) y no hay nada más aterrador que descubrir en tu salón algo o alguien que no reconoces.

Author Description

Francisco Martínez

No comments yet.

Join the Conversation