OSCARS|17 MEJOR DIRECTOR: A FAVOR Y EN CONTRA

Desde que se decidió aumentar el número de películas nominadas de cinco hasta un máximo de diez, la categoría de dirección es el mejor termómetro para distinguir entre la paja. Parece claro que “Figuras ocultas” (Hidden Figures) no hubiera sido nominada al Oscar a la Mejor Película del año de existir el cupo original de modo que nadie se rasga las vestiduras si Theodore Melfi no está nominado como Mejor Director. Los cinco que sí lo están en esta 89 edición que empezamos a revisar con esta entrada son, en consonancia con los nueve largometrajes candidatos a mejor película, las opciones más lógicas. Garth Davis, reconocido por el Sindicato de Directores (DGA) podría estar también ahí (cosas peores se han visto en esta categoría por la que han desfilado nombres como Tom Hooper, Morten Tyldum o Ridley Scott), pero a falta de un autor de renombre (Pedro Almodóvar, Park Chan-Wook, Ken Loach) y jubilados Martin Scorsese (Silencio), Clint Eastwood (Sully) y Woody Allen (Café Society) son los que son.

Cuatro de los cinco nominados lo son por primera vez en esta categoría. La Academia renueva a marchas forzadas su aforo incluyendo un grupo de autores forjados en el cine independiente. Damien Chazelle, favorito por “La La Land (La ciudad de las estrellas)” y Kenneth Lonnergan, nominado por “Manchester frente al mar” lo consiguen con su tercer trabajo, Barry Jenkins, director de “Moonlight” sólo había dirigido una película antes, Denis Villeneuve es el más veterano con ocho largometrajes a su espalda, consecuencia de una inaudita hiperactividad que le ha llevado en ocasiones a estrenar dos películas en el mismo año y luego está Mel Gibson, el único que ya había sido candidato con anterioridad con “Braveheart”, 21 años atrás, y con la que ganó el Oscar.

Los nominados son:

DAMIEN CHAZELLE | La La Land (La ciudad de las estrellas)

A FAVOR: Es el responsable de la película del año. Gane o no gane “La La Land (La ciudad de las estrellas)” el Oscar a la Mejor Película, es una obviedad reconocer su impacto en todo tipo de espectadores que la aman y también la desprecian. Es obvio también que su triunfo en la DGA refuerza su condición de favorito. Con tan sólo tres películas Chazelle hace gala de un estilo narrativo propio, fácilmente identificable con la temática musical pero por otra parte, novedoso a cada nuevo proyecto. La colorista puesta en escena de “La La Land (La ciudad de las estrellas)” contrasta, por ejemplo, con el tono sombrío y opresivo de su anterior trabajo, “Whiplash”, aunque ambos coincidan en abordar el mismo supuesto: el triunfo va ligado al sacrificio. Los académicos saben recompensar a sus niños prodigios y Damien Chazelle, con 32 años recién cumplidos ha demostrado estar sobrado de talento. Su reinvención del musical clásico en los tiempos del musical.ly funciona dramáticamente a pesar de todos sus clichés (o quizás por ellos) y exhibe sin complejos, sus influencias y referencias. Además, a pesar de los riesgos evidentes, la película ha sido (es) un enorme éxito comercial y eso sí que toca la fibra sensible del académico.

… Y EN CONTRA: La crítica, muy dividida, ha preferido el trabajo de Barry Jenkins en “Moonlight” y en cierta medida, ha ejercido presión como lobby para situarla en la carrera por el Oscar. Si los académicos quieren hacer historia tienen dos opciones: dárselo todo a la película de Chazelle o premiar por primera vez en 89 años de historia a un director de color. Las dos opciones son muy tentadoras.

MEL GIBSON | Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge)

A FAVOR: Si Mel Gibson ha llegado hasta aquí, a pesar de no ser nominado en el DGA y con un puñado de portadas sensacionalistas que lo dieron por muerto varias veces es sintomático de dos cosas, las dos buenas. Una: Gibson tiene muy buenos amigos en la industria y han demostrado no dar crédito al rosario de titulares que ha ocupado en los últimos veinte años. Dos: la película ha calado, al menos entre el votante más conservador, tanto como para nominarla como Mejor Película y Mejor Director. Nadie duda a estas alturas del talento de Mel Gibson como narrador. A pesar de tener sólo cinco largometrajes como director, su gramática es relevante y el paso del tiempo no la he revelado efectista o desfasada. Su brío detrás de la cámara, su énfasis en la composición y los riesgos que asume (narrativos, estéticos e incluso logísticos) denotan una gran seguridad en sí mismo y eso llega al espectador.

… Y EN CONTRA: Es la apuesta más conservadora de los cinco trabajados nominados, donde Gibson parece el abuelo gruñón de Chazelle y compañía. Aunque su película ha tenido el apoyo generalizado de la crítica, muchos le echan en cara una primera parte algo mohína que descompensa el conjunto. Para otros sin embargo, el toque gore; vísceras por los aires y cuerpos desmembrados será demasiado. Gibson no parece tener mesura ni para lo uno ni para lo otro. Su pasado a pesar de todo lo explicado a su favor, puede seguir pesando, sobre todo entre el voto femenino y el académico más joven.

BARRY JENKINS | Moonlight

A FAVOR: Consigue la nominación con su segundo trabajo, una película en las antípodas del tradicional gusto académico realizada con una nada disimulada vocación de estilo. Si la Academia quiere dar un golpe de efecto y conectar con otras formas de entender y hacer cine tiene una oportunidad única; premiaría además al primer director afroamericano en 89 años de historia, todo un hito en los tiempos convulsos que está viendo la sociedad americana, y la haría partícipe de ellos.

… Y EN CONTRA: A pesar del reconocimiento en forma de 8 nominaciones, “Moonlight” sigue siendo una película diminuta en un océano en el que nadan/ votan más de 7000 personas de todo tipo y condición. Quizás el trabajo de Jenkins no consiga el consenso suficiente como para imponerse a fórmulas más conciliadoras.

KENNETH LONNERGAN | Manchester frente al mar (Manchester by the sea)

A FAVOR: Es el trabajo más complejo de los cinco nominados en cuanto al trabajo actoral y también por la temática que aborda. Lonnergan sabe puntualizar cada gesto, cada palabra y cada silencio, dando el peso que necesita cada personaje y el tiempo que necesita cada secuencia. Lo hace sin imposturas de estilo como las que recurre por ejemplo Barry Jenkins para revestir una historia que de otra forma sería meramente anecdótica. Mientras que sus compañeros de nominación parecen empeñados en asegurarse que la suya es la más grande, Lonnergan se pliega a las necesidades de la historia que tiene entre manos realizando un melodrama de aliento clásico pero que respira y es consecuencia de los tiempos en los que ha sido engendrado.

… Y EN CONTRA: Si “Manchester frente al mar” se hubiera estrenado en 1983 hubiera arrasado en los Oscars pero estamos en 2017 y el melodrama familiar ha dejado de ser el género predilecto. El académico de ahora es mucho más escéptico ante propuestas tan clásicas, o al menos en apariencia, como la de Lonnergan decantándose por trabajos más efectistas. La película no tiene ninguna posibilidad de ganar y un previsible Oscar en la categoría de Mejor Guión Original, compensará los esfuerzos de Lonnergan.

DENIS VILLENEUVE | La llegada (Arrival)

A FAVOR: Finalmente la Academia parece dispuesta a dejar de mirar a otro lado cuando le mandan el screener de una película de género aunque “La llegada” sea muy particular con ese tema. Villeneuve sigue los pasos de Alfonso Cuarón en “Gravity” convirtiendo un material de derribo en una suerte de drama adulto sobre el tiempo y otro tipo de viajes. Para ello revisa las claves del género construyendo un estilo visual que lo hermana con el Stanley Kubrick de “2001: Una odisea del espacio” pero dándole una dimensión dramática muy novedosa.

… Y EN CONTRA: De los cinco es la apuesta más débil y no necesariamente por la puesta de género. El trabajo de Villeneuve es deliberadamente hermético, a faces por impostura y otras por los detalles de una historia que se pliega una y otra vez sobre sí misma. Al académico más conservador le costará asimilar esos detalles mientras que los votantes más jóvenes tienen otras apuestas (Chazelle y Jenkins) más personales y arriesgados lo que evidencia que el de Villeneuve es el menos personal de los cinco trabajos nominados.

Apuesta de AYFE: Damien Chazelle por “La La Land (La ciudad de las estrellas)”

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Francisco Martínez

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