DTL! TARANTINO DESORDENADO (DE MEJOR A PEOR)

Cada nuevo trabajo de Quentin Tarantino se estrena rodeado de cierta sensación de acontecimiento. Lo justifica su leyenda y la controversia que suele levantar su trabajo. Han pasado 23 años desde su debut en “Reservoir Dogs”, manifiesto del corpus tarantiniano que para bien o para mal ha marcado toda su filmografía. En más de dos décadas sólo ha estrenado ocho largometrajes (si entendemos el díptico de “Kill Bill” como un solo trabajo) lo cual no deja de ser sorprendente teniendo en cuenta la innegable influencia que su cine ha ejercido en toda una nueva generación de cineastas de todo el mundo. Cineastas para los que la historia del cine empezaba y acaba con Tarantino. Y todo eso lo consiguió con sus dos primeros trabajos: “Reservoir Dogs” (1992) y sobre todo, “Pulp Fiction” (1994). El estreno de “Pulp Fiction” supuso un auténtico fenómeno sociológico, un nuevo advenimiento. Recuerdo su estreno, a principios de 1995 en los renovados cines Aliatar de Granada. Su estreno venía precedido de la Palma de Oro en Cannes un año atrás y un enorme éxito comercial en los cines de Estados Unidos, además del apoyo unánime de una nueva crítica que saludaba a Tarantino como el reinventor de la narrativa cinematográfica. “Pulp Fiction” es uno de esos acontecimientos generacionales que trasciende a la propia película. No he revisado la película desde entonces, de modo que me quedo con la imagen engolada de sí misma, de diálogos artificiosos y narrativa caprichosa y deduzco que el tiempo no debe haberla tratado demasiado bien.

Aquellos que lo encumbraron con “Pulp Fiction” no le perdonaron (o no entendieron) que su siguiente trabajo fuera una película como “Jackie Brown” (1997). Un trabajo de adelantada madurez con el que Quentin Tarantino, a sus 34 años, abordaba un melodrama de tono crepuscular sobre los chanchullos de Jackie Brown, una azafata de vuelo en una compañía aérea miserable, por asegurarse una jubilación después de la perra vida que le ha tocado vivir. También es la historia del prestamista sesentón que le avala esa nueva vida que tanto ansía. Todavía hoy Tarantino ha sido incapaz de volver a crear un personaje femenino de la profundidad de Jackie Brown, aunque el personaje en sí surgiera de la imaginación de Elmore Leonard.

Habría que achacarle al fracaso económico que supuso “Jackie Brown” el giro que supuso en su carrera un proyecto como “Kill Bill”. La historia de una venganza contada en dos partes, donde Tarantino explicita todas y cada una de sus referencias y escribe su nuevo canon narrativo definido por el inserto, el juego de formatos y una esquizoide utilización de la música popular. “Kill Bill” fue un pastiche con influencias estéticas que iban desde el anime al espagueti western que carecía de un pegamento narrativo lo suficientemente sólido como para trascender a sus formas. Dividida en dos partes de cara a su exhibición comercial, se apreciaba un interesante cambio de registro en el llamado segundo volumen, donde Quentin Tarantino rebajaba el tono del slapstick lo que permitía oxigenar una historia que hasta entonces no había sido muy bien contada. “Kill Bill” no fue para nada un éxito comercial pero continuó alimentando la iconografía tarantiniana.

Ni “Jackie Brown” ni “Kill Bill” habían cumplido las expectativas que un debut tan contundente como “Reservoir Dogs” y una Palma de Oro a los 29 años habían levantado. Tienen que pasar cinco años para que Quentin Tarantino se vuelva a poner detrás de una cámara. Estamos en 2007 y hace tres años que el cine independiente americano ha muerto (Kevin Smith lo mató cuando estrenó “Jersey Girl”). Tarantino, como todos sus compañeros de generación (quién demonios se acuerda de Robert Rodriguez, Alexander Rockwell, Allison Anders, Edward Burns, Todd Solondz…) está pasado de moda. En estas condiciones, estrena un proyecto atípico, suicida y algo marciano: “Death Proof”, una especie de sesión doble de extrarradio, con estética de haber sido realizado con las colas de los rollos de una película de Russ Meyer que llega a las salas junto a “Planet Terror” una salvajada zombie dirigida por Robert Rodríguez. El experimento, a nivel de exhibición, fracasa de forma estrepitosa en suelo americano lo que lleva a estrenarse de forma separada en Europa y el resto del mundo. El Festival de Cannes rescata a su enfant terrible y programa “Death Proof” en su Sección Oficial donde obviamente no gana nada. Han pasado trece años desde que revolucionara el cine con “Pulp Fiction” y la sensación es de vieja gloria. Su paseo por la alfombra roja de Cannes es un enorme WTF que nadie entiende y de alguna forma acaba con esa década de fulgor en la que alguna vez, todo aquel que intentó o hizocine, quiso ser Quentin Tarantino.

Malditos bastardos” se estrena dos años después. Consigue 8 nominaciones al Oscar que Harvey Weinstein gana a base de promocionar a Tarantino como ese director imprescindible en la historia del cine que nunca ha ganado un Oscar (al menos a mejor director). La película es además un enorme éxito comercial y nadie como Hollywood sabe tratar a una persona con el talento suficiente como hacer dinero. La película es un divertimento modélico estructurado en tres partes bien diferenciadas que aborda los años finales de la II Guerra Mundial desde una óptica de serie B desprejuiciada y políticamente incorrecta. Tarantino trabaja muy bien sus diálogos pero dirige todavía mejor a sus actores. El idilio con la Academia y el público continúa con la menos conseguida “Django desencadenado” (Djanjo unchainead) un atípico western histórico sobre el pasado esclavista de Estados Unidos que le da a Tarantino su segundo Oscar como guionista.

Los odiosos 8”, su último trabajo, acaba de llegar a la cartelera y viene precedido de su modesto éxito en suelo americano y sus 3 nominaciones al Oscar, ninguna para Quentin Tarantino. La crítica ha recibido este nuevo trabajo como su “Ocho y medio” particular; una revisión de su ideario estético y narrativo en clave de western invernal y con un final de tono crepuscular maravilloso. Un trabajo que lo define como autor, para bien y para mal y apto únicamente para seguidores carpeteros. Y todo esto lo dice alguien como el que escribe, que nunca quiso ser Tarantino.

Do the List! La filmografía de Quentin Tarantino ordenada de mejor a peor.
1. Reservoir dogs (1992), 2. Pulp Fiction (1994), 3. Jackie Brown (1997), 4. Los odiosos 8 (The hateful Eight, 2015), 5. Death Proof (2007), 6. Malditos Bastardos (Inglorious Basterds, 2009), 7. Four Rooms (Segmento: The Man From Hollywood) (1995), 8. Kill Bill, Vol. 2 (2004), 9. Django Desencadenado (Djanjo Unchained, 2012) y 10. Kill Bill, Vol. 1 (2003).

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Francisco Martínez

There are 2 comments. Add yours

  1. 7th February 2016 | Fran says: Reply
    Cada vez que un hispanohablante escribe "western", Dios mata a un gatito. Y ya, si además escribe "crepuscular" después, mata al resto de la camada.

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