OSCARS 2014: MEJOR DIRECTOR

Cuando Martin Scorsese debutaba como director en 1967, David O. Russell tenía nueve años. Tardaría todavía 27 años en dirigir su primer largometraje y 19 más en hacer “La gran estafa americana” película con la que muchos lo han identificado con Scorsese sin tener absolutamente nada que ver. A veces una coincidencia empareja un par de nombres, quedando asociados durante unos meses. Es cierto que “La gran estafa americana” tiene cierto aliento scorsesiano, pero no hay que volverse locos. Cuando pase la temporada de premios, David O. Russell volverá a ser un director mediocre y Martin Scorsese seguirá restaurando películas de Powell y Pressburguer. Ambos compiten este año por el Oscar al Mejor Director pero ninguno de los dos lo va a ganar. En el caso de Scorsese será un nuevo y flagrante insulto, teniendo en cuenta que “El lobo de Wall Street” es su mejor película desde los tiempos de “Uno de los nuestros” (Goodfellas). Para David O. Russell será la tercera vez que pierde, además de forma consecutiva. Tarde o temprano la Academia tendrá que atreverse a darle uno aunque quizás tenga miedo a quedar en evidencia (O. Russell no es ni de lejos el genio que las estadísticas proclaman). Alfonso Cuarón parece destinado a hacer historia y convertirse en el primer realizador de origen mexicano en ganar la estatuilla. Lo hará por su extraordinario trabajo en “Gravity”, uno de esos títulos imprescindibles que se estudiarán en las aulas de cine para entender la evolución de este arte. Steve McQueen también haría historia si finalmente ganase el Oscar como mejor director por “12 años de esclavitud”. Se convertiría en el primer director de raza negra en lograrlo, pero a pesar de su previsible triunfo en la categoría de Mejor Película, nadie sabe muy bien por qué no ha ganado ni un solo premio importante durante la pretemporada. Alexander Payne repite los números de O. Russell, tres veces nominado y además con el agravante de ser de forma consecutiva. Parece muy poco probable que gane. Martin Scorsese a sus 74 años, ejercerá de mentor, leyenda y canguro de una nueva generación de cineastas tan diferentes entre sí que cuesta englobarlos en el capítulo de un libro de historia. Los nominados son:

ALFONSO CUARÓN | Gravity

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A FAVOR: El alarde técnico que despliega en “Gravity” ha dejado perpleja a una industria poco dada a asumir riesgos. Alfonso Cuarón ha estado cinco años trabajando en una película que ha llevado al cine a su enésima revolución. A nivel meramente técnico “Gravity” ha realizado significativos avances en la utilización del sonido, la música, los efectos visuales y especialmente en el tratamiento de la fotografía digital. Su trabajo con Emmanuelle Lubezki, director de fotografía de todos sus trabajos y cómplice suicida de sus planos secuencia más atrevidos trasciende los adjetivos, construyendo de la nada, una profundidad abismal que dimensiona por completo la soledad física y emocional de la astronauta Ryan Stone, única protagonista de la película. Además de dirigirla, Cuarón escribe a cuatro manos con su hijo Jonás y edita, tareas que ha llevado a cabo en la mayoría de sus trabajos. Hollywood lo acogió con entusiasmo desde el principio y a pesar de que ninguno de sus trabajos, salvo el tercer capítulo de Harry Potter, se puede definir como un éxito, le ha financiado películas enormes como “Hijos de los hombres” (Children of Men), quizás su mejor película y le ha dado cien millones de dólares para ponerlo todo patas arriba con “Gravity“.Como además todo ha tenido un final feliz, la recompensa más justa sería el Oscar a Mejor Director.

EN CONTRA: El año pasado Ang Lee dignificó el uso de las tres dimensiones con “La vida de Pi” (Life of Pi) y lo despojó de su trastienda más ruidosa para terminar ganando el Oscar. Cuarón incide en esa línea en un discurso similar resuelto con idénticas artimañas, pero parece que nadie se ha dado cuenta. Su ausencia en la categoría de guión le deja algo afectado, pero hay antecedentes de sobra (James Cameron, principal valedor de “Gravity“) como para pasarlo por alto. El gremio de actores, el más numeroso en la Academia, no le perdonará fácilmente que haya pasado tan olímpicamente de ellos.

STEVE McQUEEN | 12 Años de esclavitud (12 years a slave)

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A FAVOR: Si ganara el Oscar se convertiría en el primer director de raza negra en hacerlo. En 86 años de historia la Academia ha nominado únicamente a tres realizadores de color: John Singelton, Lee Danields y Steve McQueen. Este año tiene una oportunidad única de ajustar cuentas con el episodio más oscuro de la historia de Estados Unidos y de paso, hacer justicia poética premiando a un director del talento y fuerza de McQueen (al margen ya de su raza). Su trabajo en “12 años de esclavitud” es algo más académico de lo que podíamos esperar del director de “Shame” y “Hunger”, pero eso no le impide mostrar su estilo más radical y provocador. Si la suya es la mejor película del año, es lógico pensar que su trabajo sea igualmente el mejor. Y es ahora cuando toca tirar de estadísticas y recordar que en 85 años de historia, sólo en 19 ocasiones el Oscar a la Mejor Película y al Mejor director no han coincidido. La última vez… hace justo un año.

EN CONTRA: A pesar de los elementos a su favor, el trabajo de Steve McQueen no es el mejor del año. Alfonso Cuarón ha redefinido el lenguaje cinematográfico y su esfuerzo ha sido enorme. Alexander Payne realiza un trabajo impecable con sus actores. Y Martin Scorsese… bueno es Scorsese y lo hace todo bien. Luego está la frialdad de su estilo, que le venía muy bien a relatos tan extremos como sus dos primeros trabajos, pero que le incapacita para abordar historias de gran calado humano como la que cuenta “12 años de esclavitud”. A pesar de que éste es su esfuerzo más académico, contará con el rechazo de los votantes más conservadores que bien por pereza o bien por la violencia implícita de alguno de sus pasajes se decantarán por opciones menos comprometidas.

ALEXANDER PAYNE | Nebraska

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A FAVOR: Esta es la tercera nominación consecutiva para Alexander Payne como director  síntoma inequívoco del cariño que le tienen. La consigue por una película diminuta, realizada en los límites de la industria que aun así ha conseguido 6 nominaciones al Oscar, entre ellas la de Mejor Película y Mejor Director. Payne es uno de los directores con más talento de su generación, que como Woody Allen, fija su atención en el trabajo con los actores y en sus guiones. Consigue así momentos de un extraordinario naturalismo en consonancia con la sencillez de su puesta en escena. En “Nebraska” despoja de cualquier artificio (aunque algunos piensen que su blanco y negro es precisamente el mayor de los artificios) a su narración y como en cada uno de sus trabajos, consigue trascender la anécdota argumental para convertirla en algo más; suerte de reflexión sobre el paso de tiempo, el bagaje que dejamos atrás y el legado que heredarán nuestros descendientes.

EN CONTRA: Su candidatura es la menos ruidosa de las cinco, quizás porque su película, a pesar del importante reconocimiento que ha recibido por parte de la Academia, ha pasado de puntillas en plena vorágine de premios, nominaciones y demás saraos. Su tercera nominación consecutiva reconoce el trabajo de un director que más tarde o más temprano ganará el Oscar al mejor director, pero no la hará por una película algo incómoda que definitivamente no ha conectado con el público. “Nebraska” es su trabajo menos luminoso, también con el que tiene el sentido del humor más ácido, más oscuro. Los votantes lo han recompensado como escritor de buenas historias, pero como director quizás estén esperando aún un ejercicio de estilo más preciso, más contundente.

DAVID O. RUSSELL| La gran estafa americana (American Hustle)

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A FAVOR: Al igual que Alexander Payne, la de David O. Russell es la tercera nominación que recibe de forma consecutiva como Mejor Director. Lejos quedan los tiempos en los que la industria lo trataba como un apestado después del batacazo de “Extrañas coincidencias” (I Heart Huckabees). Ahora, convertido en el nuevo cineasta de culto del cine americano, O. Russell se permite emular a Martin Scorsese con una historieta de timadores de poca monta, mafiosos, políticos corruptos y agentes de la ley con ansias de trepar a la primera plana de los periódicos. O’Russell vacía el contenido para deslumbrar en las formas, ostentosas, muy llamativas. Rodeado de un gran equipo de intérpretes, consigue que cuatro de ellos sean nominados al Oscar, hazaña que ya consiguió hace un año con su anterior trabajo, “El lado bueno de las cosas” (Silver Linnings Playbook).  Teniendo en cuenta el número de votantes que son actores, no habría que pasar por alto la simpatía que puede despertar en el gremio…

EN CONTRA: … tampoco hay que desdeñar el odió que puede levantar. Épicas son disputas que lo enfrentaron contra George Clooney durante el rodaje de “Tres reyes” (Three Kings) o la desavenencias con Mark Walhberg cuando rodaban juntos “The Fighter”. Su tiranía va unida a la prepotencia que exhibe en entrevistas y alfombras rojas, defendiendo sus trabajos, y sobre todo a sus actores. De los cinco trabajos nominados, el suyo es el más afectado, amanerado, ramplón e impersonal y este tipo de detalles no deberían ser pasados por alto por los académicos que han negado a Martin Scorsese el Oscar por “Uno de los nuestros”.

MARTIN SCORSESE | El lobo de Wall Street (The wolf of Wall Street)

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A FAVOR: A sus 74 años, Martin Scorsese puede ser considerado todo un dinosario del Viejo Hollywood. Ahora que Woody Allen se acerca a los 80 y que Clint Eastwood ya los brincó, Scorsese y su pandilla son los herederos legítimos de un Hollywood ya extinto que sobrevive del reciclaje y las franquicias. Quizás por eso, su trabajo en “El lobo de Wall Street” es tan llamativo. Se aproximación a la figura de Jordan Belfort le permite construir una parábola babilónica sobre los porqués de la crisis económica, institucional y moral de nuestra sociedad en la que no es difícil sentirse identificado. Scorsese denuncia certero el individualismo y la ausencia de valores inherente consciente de estar ante un punto sin retorno. Para ello se sirve de la opereta y algo de tragedia que calzan a medida con el retrato imponente de nuestro tiempo. No hay niñato que se acerque, por impostura o imitación, al nivel de sobredosis que exhibe (y demanda a su espectador).

EN CONTRA: Los académicos son muy dados a confundir el contenido de una película con la calidad de la misma. Es decir, el trabajo de Scorsese en “El lobo de Wall Street” está más allá del elogio, pero sin embargo cuesta muchísimo imaginar a un votante decantarse por una historia tan provocadora y a la postre, amoral. La película no ha gustado, es evidente. Ha conseguido 5 nominaciones, pero deberían de haber sido muchas más. Tampoco la taquilla ha sido espectacular (al menos en Estados Unidos). El trabajo de Scorsese es lo suficientemente incómodo como generar el rechazo tajante de los votantes más conservadores que, admitámoslo, nunca entendieron el trabajo del director de “Toro Salvaje” (Ranging Bull), “Taxi Driver” o “Casino”.  Si lo premiaron con “Infiltrados” (The departed), su película menos representativa, fue por obligación moral más que otra cosa.

Apuesta de AYFE: Alfonso Cuarón por “Gravity”.

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Francisco Martínez

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