ESTAFA & ESCLAVITUD: GLOBOS DE ORO 2013

El comentario general de la crítica especializada y la prensa más o menos seria es que los Globos de Oro no tienen ninguna credibilidad. Durante años han premiado a las películas que se esperaba que ganaran el Oscar y durante algún tiempo fue así. Ahora se vanaglorian en tener la mayor alfombra roja de la temporada de premios lo cual garantiza una abundante fauna de estrellas de toda calaña y categoría. En la ceremonia de este año han pasado por ella desde Martin Scorsese y Robert Redford a Hayden Panettiere. Nunca hasta este año había trasnochado para seguir la retransmisión de la entrega de premios y al margen de ver a las estrellas nominadas o no con dos, tres y cinco copas de más, carece del más mínimo interés.

Ganadores con una mano en el Oscar

En un intento por hacer olvidar la fama ganada a pulso en los últimos años de venderse al mejor postor y redimirse de alguna forma de cara a la galería, los premiados y nominados de este año se ajustan a lo que se pudiera esperar de una ceremonia de este tipo. “La gran estafa americana” (American Hustle) de David O. Russell reforzó sus opciones a todo esta temporada con 3 premios, entre ellos el de mejor película (en comedia) del año. “12 años de esclavitud” (12 years a slave) de Steve McQueen hizo lo propio en la categoría de drama. El film de Steve McQueen, un visceral pero gélido alegato en contra de la desigualdad, favorito desde meses antes de su estreno confirma su condición pero corre el peligro de morir de éxito. No ha ganado en ninguna de las grandes asociaciones de la crítica estadounidense y su solitario Globo de Oro (vale, ganó Mejor Película pero perdió en las seis categorías restantes en las que fue nominado) la deja pendiente del veredicto de los grandes sindicatos de la industria: productores, directores e intérpretes. McQueen perdió ante Alfonso Cuarón el Globo de Oro al Mejor Director. El mexicano se ha convertido en el principal aval de “Gravity” ante aquellos que no parecen convencidos por las piruetas de su estrella protagonista, Sandra Bullock, y los agujeros de un guión algo maniqueo. Si Bullock no ha sido capaz de ganar el Globo de Oro (teniendo en cuenta la debilidad de éstos por premiar a las estrellas de Hollywood) lo va a tener muy difícil para conseguir un segundo Oscar. Cate Blanchet es la culpable. El premio conseguido por “Blue Jasmine” como la Mejor Actriz (en drama) del año es el último de una interminable lista de reconocimientos que tendrán su final lógico el próximo 2 de marzo durante la entrega de los Oscars. La acompañará Amy Adams, reforzada por el efecto rebote que está provocando que la gente se vuelva loca con “La gran estafa americana”, y a la que por fin vemos ganando algo después de ser la eterna nominada. Adams ha ganado el Globo de Oro a la Mejor Actriz (en comedia) dejando a Meryl Streep en la cuneta. A Streep, nominada por esa “gran comedia” llamada “Agosto” (August: Osage & County) no le habrá importado dejar que las nuevas generaciones se hagan notar (además Amy trabajó con ella en “La duda” (Doubt)”; otra cosa bien distinta es que admita de buena gana lo que David O. Russell dijo de Adams durante la ceremonia: “eres la nueva Bette Davis”. ¿Bette quién?.

McCounaghey, actor revelación

Si hay alguien que busque desesperadamente un Oscar ese es Leonardo DiCaprio. El protagonista de “Titanic” ya no sabe qué debe hacer para conseguirlo. Se ha aliado con Martin Scorsese en cinco largometrajes, que serán mejores o peores pero han conseguido que a diferencia de compañeros de generación (Brian de Palma, William Friedkin, Francis Ford Coppola, etc) no caiga en el olvido. Ha protagonizado blockbusters de éxito y con seso como “Origen” (Inception) de Cristopher Nolan, dramas humanos como “Diamante de Sangre” (Blood diamond) y hasta películas excepcionales como “Revolutionary Road” de Sam Mendes. Ha ganado su segundo Globo de Oro como Mejor Actor, esta vez en comedia, por su trabajo en “El lobo de Wall Street” (The Wolf of Wall Street) y aunque a la película le está costando ganarse la taquilla, poco a poco comienza a hacerse notar. El gremio de productores y de directores la han tenido en cuenta y su ausencia en los SAG (Sindicato de actores) sólo se puede entender por un problema de fechas (nadie en su sano juicio puede creer que Forest Whitaker pueda estar nominado al Oscar por su afectada interpretación en la no menos plúmbea “El mayordomo (Lee Danield’s The Butler)”). Su triunfo en los Globos de Oro hace justicia a una película a la que le ha costado salir adelante y vilipendiada además por agentes de la moralidad. Bruce Dern, nominado en la misma categoría que DiCaprio por la comedia indie “Nebraska” de Alexander Payne también quiere su stand ovation pero parece que tendrá que esperar. La ovación se la llevó Matthew McConaughey por su imponente sobre actuación en “Dallas Buyers Club”. A McConaughey deberían darle el premio al actor revelación (en el supuesto de existiera), tal es la transformación que ha sufrido su carrera en los últimos años. Sabíamos que John Sayles había sacado lo mejor de él hace lustros en “Lone Star”, pero su trabajo en el 2012 en “Killer Joe” de William Friedkin y “Magic Mike” de Steve Soderbergh agota adjetivos calificativos. En la categoría de drama se impuso a rivales de altura: Chiwetel Ejiofor, favorito de la carrera por “12 años de esclavitud”, Tom Hanks y Robert Redford. McConaughey comparte honores con Jared Letto, premiado como Mejor Actor Secundario por su trabajo, exento de sutiliza en la misma película, “Dallas Buyers Club”. Letto es uno de los pocos valores seguros en una carrera por el Oscar todavía muy abierta a la poco o nada han aportado estos Globos de Oro, entregados un día antes de que se cerraran las votaciones en la Academia de Cine de Hollywood; escaso margen de influencia para los que un día fueron conocidos como la “antesala” de los Oscars.

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Francisco Martínez

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