OSCARS 2013: MEJOR ACTOR SECUNDARIO

Por primera vez en 82 años de historia, los nominados a Mejor Actor Secundario han llegado hasta aquí habiendo sido ganadores con anterioridad de al menos una estatuilla. Una muesca más en el anecdotario de una categoría absolutamente abierta en la que cualquiera de los cinco candidatos puede ganar el Oscar, incluso Alan Arkin. Aunque la candidatura de Arkin por “Argo” es la que a priori podría tener menos posibilidades no se debería subestimar el poder de arrastre del film de Ben Affleck, necesitado de un palmarés abultado que justifique su previsible triunfo en la categoría de Mejor Película. En principio, por el número de triunfos en la pretemporada de premios, Phillip Seymour-Hoffman por “The Master” debería ser el favorito. Cristoph Waltz llegó tarde a la carrera, pero sus triunfos en los Globos de Oro y en los BAFTA por “Django Desencadenado” ha terminado por imponerse en las quinielas a Tommy Lee Jones, favorito por “Lincoln” y avalado por su triunfo en el SAG (donde Waltz no estaba nominado, por cierto). La Academia en cambio, parece más inclinada a reconciliarse con Robert DeNiro, veintiún años después de conseguir su última nominación por “El cabo del miedo” de Martin Scorsese. Los nominados son:

ALAN ARKIN por “Argo

ARGO

A FAVOR:  Forma parte de la película favorita de los académicos para ganar el Oscar y además es el único de sus intérpretes que ha conseguido la nominación, por encima de John Goodman o el propio Ben Affleck, lo que da una idea de lo mucho que sus escasos minutos en pantalla han calado entre los votantes. Es el protagonista de la frase más celebrada de la película, “Ar-go fuck yourself” y son precisamente ese tipo de cosas las que perduran en el tiempo, imponiéndose incluso a la vigencia de la propia película. Arkin interpreta a un personaje del Hollywood clásico, un productor dedicado toda la vida al cine, conocedor de sus trucos pero también de su magia. Escenifica de alguna forma ese Hollywood idealizado, extinto hoy día, donde el cine era algo más que la recaudación del primer fin de semana. Para el académico será fácil reconocerlo e incluso identificarse con esa figura.

EN CONTRA: La falta de un palmarés que avale su candidatura lo ha relegado a la última plaza en las quinielas. Muchos se preguntan por qué esta nominado Arkin, que ya tiene una merecida estatuilla por “Pequeña Miss Sunshine” y no John Goodman, su pareja en “Argo” y nunca nominado. Su reciente triunfo en la comedia de Valerie Faris y Jonathan Dayton en 2006 también le resta enteros, aunque si tenemos en cuenta que todos sus rivales también tienen como mínimo una estatuilla y algunos incluso más cerca en el tiempo, tampoco deberíamos tener en cuenta esto.

TOMMY LEE JONES por “Lincoln

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A FAVOR: Su nominación viene avalada por el reconocimiento de sus colegas de sindicato que le dieron el SAG a pesar del gesto torcido que mantuvo durante la ceremonia de los Globos de Oro donde perdió por sorpresa ante Cristoph Waltz. Su interpretación en una película tan coral como “Lincoln” consigue uno de los momentos emocionalmente más intensos insuflando energía a una película algo asfixiada por su tono didáctico y su esforzada trascendencia. Lee Jones interpreta a Thaddeus Stevens, uno de los congresistas que aprobó la décimo tercera enmienda que vino a abolir la esclavitud, pero va mas allá del mero gesto. Su papel, rico en matices, consigue establecer un vínculo emocional con el espectador dentro de un conjunto tan académico, consiguiendo su complicidad primero y apelar a su lacrimal al final.

EN CONTRA: Las doce nominaciones de “Lincoln” y los más ciento ochenta millones de dólares recaudados sólo en la taquilla americana hacían partir al último largometraje de Steven Spielberg como la máxima favorita para arrasar en la noche de los Oscars. El apoyo en última instancia de la industria a “Argo” ha propiciado un giro de los acontecimientos en el que “Lincoln” y el favoritismo de Lee Jones han quedado desplazados por propuestas de última hora (“Argo” en la principal categoría y Robert DeNiro como mejor secundario). Su fama de huraño, televisada a nivel planetario en los últimos Globos de Oro puede que se termine imponiendo al afecto que la industria le ha tenido desde que antes de que ganara su Oscar como Mejor Actor Secundario por “El Fugitivo” allá por 1993, hace veinte años.

PHILLIP SEYMOUR-HOFFMAN por “The Master

Philip Seymour Hoffman in The Master

A FAVOR: Si comparamos su presencia en pantalla y la trascendencia de su personaje, el trabajo de Phillip Seymour-Hoffman en la implacable “The Master” es el más complejo y extraordinario de los cinco trabajos nominados. Para Hoffman es cuarta nominación, la tercera como secundario después de conseguir el Oscar como protagonista de “Truman Capote” en 2006. En “The Master” interpreta a un sosias del fundador de la Cienciología y lo hace apoyado en el extraordinario trabajo de escritura y de puesta en escena de Paul Thomas-Anderson, director de la cinta. Su trabajo alcanza sus mejores momentos en los distintos enfrentamientos que tiene con el personaje interpretado por Joaquín Phoenix y que de algún modo escenifica al domador y a un león salvaje, arena sobre la que se construye la base entre la Fé y la realidad. El trabajo de Hoffman es absolutamente apabullante y no debería tener rival para conseguir su segundo Oscar. En una edición sin claros favoritos, debería ser quien inclinara la balanza.

EN CONTRA: A pesar de haber logrado el aplauso mayoritario de la crítica, su ausencia en los premios denominados la antesala del Oscar (Globos de Oro, BAFTA, los SAG) le ha relegado a un justo segundo plano, eclipsado por De Niro y Waltz. La película de Thomas Anderson es una incómoda china en los zapatos de los académicos más conservadores, incapaces de asimilar lo críptico de sus planteamientos y su deliberado exotismo. Aquellos que comulguen con la Ciencielogía, que en Hollywood y en la Academia deben ser bastantes, no tendrán en cuenta la formidable interpretación de Hoffman imponiendo sus creencias a la excelencia interpretativa. Ya lo han demostrado ninguneando la película en el resto de categorías. Sólo la rama de los actores ha respaldado la película, un apoyo importante pero no suficiente.

ROBERT DE NIRO por “El lado bueno de las cosas

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A FAVOR: La leyenda que rodea al nombre de Robert De Niro. Aunque ha pasado veinte años haciendo películas de segunda y comedias que rozaban la auto parodia, De Niro sigue siendo De Niro. Modelo de actores de varias generaciones, insuficientemente reconocido por la Academia (que lo ha nominado hasta en siete ocasiones y por ejemplo le privó de una merecida estatuilla por “Taxi Driver”, uno de sus papeles más icónicos), Robert De Niro ha encontrado por fin en “El lado bueno de las cosas” y en Harvey Weinstein los instrumentos necesarios para provocar una esperada stand ovation. Hay varias generaciones de personas que no han visto a De Niro recoger un Oscar y en una campaña parecida a la perpetrada por The Weinstein Company para darle a Meryl Streep su tercer premio hace un año por “La dama de hierro”, todos parecen empeñados en rendirle tributo aunque sea por un papel sin la menor trascendencia como el que interpreta en la entretenida comedia de David O. Russell.

EN CONTRA: No ha conseguido ni un sólo premio de relevancia en la pretemporada, ni entre la crítica ni entre los académicos. Su patética campaña por las televisiones el país apelando al lacrimal del personal le puso de repente en las quinielas de gurús y en el ojo de la industria haciéndole llegar a la ceremonia como el favorito de forma algo injusta. Los trabajos de Hoffman, Lee Jones y Waltz se antojan más complejos y oscarizables que su patriarca italiano enganchado a las apuestas. La nominación le llega por una comedia casi romántica, mientras que sus rivales están nominados por títulos a priori mucho más oscarizables.

CHRISTOPH WALTZ por “Django Desencadenado

Django Waltz Res Publica

A FAVOR: Se impuso por sorpresa en los Globos de Oro, dejando a Tommy Lee Jones con una cara de cabreo que dio la vuelta al mundo. Cuando hace unas semanas consiguió además el BAFTA, ya dejó de ser una sorpresa para convertirse en el rival a batir en esta categoría. Waltz consigue su segunda nominación, a penas cuatro años después de darse a conocer como el Coronel Hans Landa y conseguir su primer Oscar por “Malditos Bastardos”. Quentin Tarantino ha vuelto a contar con él para interpretar un personaje que tiene en común con Landa su incontrolable verborrea y su acento germano. Un papel escrito especialmente por Tarantino para Waltz y al que éste saca un partido extraordinario, creciéndose ante actores como Jamie Foxx, Samuel L. Jackson o Leonardo DiCaprio.

EN CONTRA: Si fuera su primera nominación no hay duda de que sería el ganador de la categoría, pero para muchos votantes su interpretación en “Django Desencadenado” carece del factor sorpresa que ofrecía “Malditos bastardos”. Es más de lo mismo y los académicos aquejados de deja vú preferirán ver a DeNiro consiguiendo su tercer Oscar que no a un alemán como Waltz levantar su segunda estatuilla en cuatro años. Muchos académicos también han denunciado el intento de Harvey Winstein por colar la interpretación de Waltz como secundario, cuando a todas luces es el protagonista de la película, a pesar del título, y esas jugadas sucias no sientan nada bien a los académicos menos susceptibles de ser manipulados.

AYFE apuesta por Phillip Seymour-Hoffman por “The Master”.

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Francisco Martínez

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